Esperanza


Entre las particularidades que, por su condición natural, ha sido dotado el ser humano, existen varias vertientes que sirven para tomar las decisiones importantes en la vida de cada persona. Así pues, a diferencia de la existencia de una empresa que debe de tener desde antes de su nacencia, muy bien trazado el objetivo de su quehacer, para el ser humano que manifiesta su existencia a través del milagro de la vida, se han identificado como "campos" o "planos", los elementos de apoyo que le sirven de forma determinante en la toma de sus decisiones a lo largo del incierto andar de su camino: el campo físico, el mental y el emocional.

A pesar del muy comúnmente poco equitativo equilibrio entre estos tres campos, que hace que cada persona tome su individualísima determinación con relación a una cosa en función de sus necesidades, prioridades y valores y que han sido previamente depositados mediante el gen, es la naturaleza propia del individuo la que determina privilegiar el punto de apoyo o "campo" por el que mayormente se rige, para la toma de una decisión.

Y en la diversidad del universo es así como podemos encontrar a personas que privilegiando el campo físico, son mayormente realistas y toman sus decisiones de acuerdo a la obviedad en la naturaleza de la cuestión, mientras que otros, los del campo mental, deciden luego de pensar, analizar y evaluar las fortalezas y debilidades de la misma cuestión, en tanto que otros, los que se rigen por el campo emocional, deciden ante el sentimiento que les provoca en su ser, la sola presencia de la cuestión.

Así pues tenemos que "el campo" físico, es aquel que directamente conecta nuestra particular existencia principalmente a través del sentido del tacto, de manera real y auténtica, con todo cuanto nos rodea. En resumidas cuentas, el campo físico no es otro más que nuestro cuerpo, ese mismo que igual recibe el atroz impacto del dolor, el reparador descanso del sueño, la agobiante tortura del hambre y la sed, o el reconfortante calor de un abrazo. 

De igual forma, tenemos que el campo mental es el que recibe la señal de aquel contacto físico directo a través del tacto o indirecto mediante el resto de los sentidos y que procesa ese contacto o mensaje en información para ofrecernos como resultado una decisión objetiva, coherente y acorde al pensamiento provocado por la propia presencia de la cuestión.

Por último, tenemos que al "campo emocional", le "vale Wilson" el contacto físico y el concienzudo análisis mental de todo lo anterior y toma por sí mismo su propia decisión dejándose llevar para llegar a ese punto por los sentimientos y las emociones que se manifiestan desde su interior, para determinar la acción para la propia cuestión.

Así pues, entendiendo estos tres "campos" de la naturaleza humana, los politólogos, especialistas, estrategas, asesores y publicistas, amén de la determinación particular de cada uno de los "sabios" candidatos participantes en la contienda presidencial, por sus acciones encaminadas a conquistar el voto del electorado, se han inclinado por llevar como estandarte en el camino de su andar al castigado, vulnerable y muy sensible "campo emocional" del ciudadano, hábilmente auxiliado por el cada vez más creciente malestar que se manifiesta en el "campo físico" de la carencia.

Carencia de compromiso con la verdad, carencia de honestidad en los valores, carencia de integridad en las palabras, carencia de seguridad en nuestras calles, carencia de lealtad a las leyes, carencia de empleo en nuestras comunidades, carencia de condiciones para obtener salarios dignos, carencia de servicios de salud, carencia de calidad en la educación, carencia de habitación digna, carencia del sustento adecuado para el alimento, carencia de oportunidades económicas y todo tipo de carencias que padecemos y hemos padecido a lo largo del actual y gobiernos anteriores, son los elementos crudos, ésos que realmente duelen en el campo físico de nuestra nación, que hoy está siendo convocada a votar en el "campo emocional" a través de una etiqueta llamada "esperanza".

Para estos candidatos "expertos en la sensibilidad" y las necesidades ciudadanas, "la esperanza" con la que se venden en sus campañas a través de las promesas huecas, las mentiras y el engaño, es el bálsamo regenerador que gracias al hartazgo, ahora sirve para despertar, con mucha fuerza y coraje, la voluntad vengativa del electorado en la consecución de que este afán no muera en la presencia del desdeñoso fenómeno del abstencionismo.

Y es que en verdad "la esperanza" es aquella presencia emocional e intangible que mueve los sentimientos y las emociones para traducirse en acciones y, por tanto, se ha convertido en el caballito de la batalla política por donde, por encima de la cruda realidad y la pobre oferta de propuestas serias y concretas para alimentar el "campo mental" del ciudadano, los candidatos a salvadores de nuestra nación, con el auxilio del "campo físico" de las carencias, apuestan al "campo emocional" del electorado todas sus baterías para conseguir el voto anhelado.

Para el que esto escribe, "el campo mental" será naturalmente el que luego de evaluar las propuestas serias, rija la decisión para cruzar la boleta electoral porque en lo particular para mí, en el campo emocional, "esperanza" es la más bella palabra jamás pronunciada y que no solo abriga el deseo de lograr lo más noble que uno se propone en la vida, sino que además, es la más hermosa palabra que dio nombre en vida y ahora en lo más íntimo de mi corazón y en los más bellos de mis recuerdos, a la mujer que por amor me dio la vida, mi madre: Esperanza Climaco de Sampayo.

Y en ocasión a la celebración del pasado jueves 10 de mayo, ¡feliz Día de las Madres, estimada lectora! Que por hoy es todo amable lector, medite lo que le platico, disfrute la vida y al máximo a su familia, esperando que el de hoy, sea para usted un reparador domingo. Nos leemos en cabritomayor.com, donde podrá encontrar todas nuestras columnas políticas, además de las más importantes noticias, artículos y reportajes taurinos, amén de que en "Crack" nos tendrá el próximo viernes en "Por los senderos taurinos" y aquí mismo dentro de ocho días.



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