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Esta es la estrategia del gobierno contra Carlos Romero Deschamps


En las oficinas de Zaragoza 15 de Buenavista en la CDMX, Carlos Romero Deschamps no se para desde el martes 18 de diciembre. Ese día estuvo encerrado a piedra y lodo en su despacho por dos horas haciendo llamadas desde varias de las once líneas del conmutador, antes de meterse a la sala de juntas del inmueble, donde estuvo de las 11:00 de la mañana hasta las 2:15 de la tarde.

Ni una sola de esas llamadas la hizo desde sus tres celulares personales, porque le gusta hablar por teléfono sólo a través de aparatos fijos.

Desde las 10:30 comenzaron a llegar los delegados citados para esa ocasión y a las meras 2:15 inició la junta con sólo 16 de los 36 líderes sindicales que todavía controlan al gremio petrolero de 113,000 afiliados y un número nunca transparentado de jubilados que reciben sus pensiones religiosamente.

Les platico: el tema fue ¿qué hacer para que la actual nomenclatura del sindicato no pierda el control sobre sus agremiados?, y el segundo punto trató sobre los disidentes que se reproducen como gremlins en aguacero.

La que más le preocupaba al líder fue una tal "Lula", con base en Puebla. Ahí se diseñó una estrategia para desacreditar a las "cabezas" de los cinco principales grupos de disidentes, mediante la acción de los "duros" del sindicato en cada una de las 36 secciones.

El problema fue que 20 de ellas, al no estar representadas en la junta, quedaron al garete y no hubo más que infiltrar esos comités mediante el trabajo de enviados sindicales de otras regiones.

La propuesta para esa misión salió del propio Romero Deschamps, quien asignó a gente de su total confianza para monitorear en "marcaje personal" los movimientos de los líderes sindicales de las 20 secciones que no estuvieron en esa reunión.

La del 18 de diciembre fue la primera vez en la historia de 23 años del mandato de Romero Deschamps que tal cantidad de delegados no asistió a una reunión urgente convocada por su líder.

En la víspera de Navidad, fue rentada una suite de tres habitaciones en un hotel de Polanco, con un contrato de largo plazo por lo menos de dos meses. El sindicato petrolero pagó el primer mes por adelantado para conseguir un descuento del 30% sobre la tarifa normal aplicada a hospedajes de largo tiempo.

El 27 de diciembre, Romero Deschamps se apersonó ahí por primera vez y a partir del 2 de enero tomó como sus oficinas la citada suite, en donde ha recibido a gente de todos lados, mediante la asistencia de una secretaria y dos empleados.

Ese día se comenzó a fraguar la estrategia ante la posibilidad de que la autoridad federal le fincara cargos, producto de las muchas denuncias que los grupos disidentes han interpuesto en su contra.

Al frente de un equipo de cinco abogados, el penalista especialista en amparos, Antonio Collado Mocelo terminó el 5 de enero el primer borrador de lo que sería uno de los llamados "amparos buscadores", que fue presentado ante el titular del Juzgado 13 de Distrito de Amparo y Materia Penal de la CDMX, donde el juez Jesús Chávez tomó conocimiento del caso exactamente 30 años después de la aprehensión de "La Quina", el pasado 10 de este enero.

La fecha es simbólica, porque con ese recurso, Romero Deschamps buscaba escapar a cualquier acto reclamado o a una orden de aprehensión, comparecencia o citatorio y sus respectivas ejecuciones de todos los jueces federales en la CDMX, Policía Federal, Agencias de Investigación Criminal, Policía Federal Ministerial y otras instancias de la PGR.

Este tipo de amparo tiene la característica de que el cliente puede "obligar" a la autoridad judicial a informarle si existe alguna acción legal en su contra.

Sin embargo, el titular del juzgado pidió a los abogados especificar la razón por la cual el promovente teme a esas acciones de las autoridades. La respuesta fue que durante varios días de diciembre se recibieron en las oficinas del sindicato las visitas de gente del gobierno, pero no se especificó que hayan dejado algún citatorio o algo así. Con razón rentaron la suite del hotel de Polanco, dirán los "mal pensados".

Debido a eso, contra lo que Romero Deschamps esperaba, la solicitud de amparo no procedió.

CAJÓN DE SASTRE

Para destantear al enemigo, AMLO declaró ayer que no hay denuncia ni orden de aprehensión  contra el todavía secretario general del sindicato de trabajadores de Pemex.

La estrategia para que se confíe es también decir que el gobierno no va a actuar sin elementos y que hasta ahora no hay pruebas. Pero éstas, las pruebas, para información del presidente, ya están en expedientes abiertos y carpetas de investigación que los grupos disidentes de los petroleros han interpuesto –oh casualidad– en las mismas 20 secciones sindicales que no estuvieron presentes en la reunión del 18 de diciembre.

"El plan está en marcha. Al desechársele el amparo, Romero Deschamps está expuesto a la acción de la justicia, si no es que se va a su departamento en Miami, o a su casa de Punta Cana o a Panamá", agrega la irreverente, bien informada, mordaz e irónica de mi Gaby.

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