Estás que te vas y te vas y te vas y no te has ido


Cuando hablamos de parejas y especialmente de matrimonios, es muy complicado llegar a un concepto de felicidad. Ya que para cada uno es diferente; lo que para unos es la mayor tragedia, para otros es un día habitual o hasta una nubecilla pasajera.

El concepto de felicidad actualmente se podría resumir para algunos en permanecer juntos, no unidos y mucho menos enamorados. Esto es triste, pues te habla de que se forman espacios y faltas que a medida que va pasando el tiempo, se empiezan a llenar con otros “importantes” que deberían ser y seguir siendo del amor y la felicidad.

En más de una ocasión he escuchado:

- Sólo somos compañeros de casa

- No me da lo que quiero

- Ya no siento nada por él o ella, no me atrae

- Me da flojera contarle lo que me pasa, qué siento o cómo fue mi día

- Siento que nada sale bien

- ¿Habrá sido un error el casarnos tan pronto o tan tarde?

- Sólo nos quedamos por los hijos

- No me siento seguro (a) a su lado

- Ya no lo amo

- Para qué le cuento si no me entiende

- Ya no soporto la situación y no sé qué decisión tomar

Y le podemos seguir…

Es aquí donde la pregunta inicia… ¿Qué pasa? Nadie dijo que sería fácil, que el despertar al lado de la misma persona por años sería siempre una nueva aventura… No obstante, ¿qué ingrediente hace que algunos matrimonios sean tan breves pero a la vez otros largos y estables?

La clave es comunicación, pero constantemente omitimos y evadimos los temas escabrosos, se prefiere poner distancia, porque eso es lo que sucede. ¡Te alejas por comodidad! Y es en este distanciamiento que afirmaciones como las anteriores toman fuerza y se vuelven razones.

El día de hoy te invito a reflexionar sobre tu relación, ¿qué te hizo elegir a esta persona como tu compañero de vida?, ¿qué se activó en tu conciencia cuando lo conociste?, ¿qué hizo feliz a tu corazón? Amigos la rutina siempre está presente en todo,  pero se nos olvida que ésta viene de los hábitos, los cuales nos hace ser quienes somos… las personas no cambian, lo que sucede es que lo que antes era algunas veces o de vez en cuando, ahora es diario, pero no es culpa de nadie, es la escénica de cada uno.

Reconózcanse, dense tiempo, los trastes siempre se van a terminar por lavar pero esa plática pendiente es importante que se tenga ya. Los niños siempre van a tener tarea, pero una salida al cine puede ser la escapada ideal para cambiar el martes. La panza, las estrías, los calcetines no es lo que llena al hacer el amor con tu pareja, al momento en que son uno solo sale sobrando la talla, lo único que importa es encontrarte y reconocerte en los ojos del otro. 

Como ya lo había mencionado, lo ordinario puede hacerse extraordinario.

Es momento de ir a ese lugar que siempre quisieron ir juntos.

- Vean a un consejero matrimonial

- Escápense un fin de semana

- Rodéate de parejas con un matrimonio fuerte

- Si su religión lo permite, oren juntos, mediten o simplemente platiquen a diario

- Tómense de las manos, abrácense, acaríciense y hagan el amor

- Compartan lo que tienen en sus mentes y sentimientos

- Sean honestos y abiertos. No guarden secretos el uno del otro de ningún tipo

Es mucho muy importante que no se confunda el hastío con la violencia en un hogar donde ésta exista, ya sea física, sexual, económica, psicológica, pues se necesita otro tipo de intervención de organismos capacitados y expertos en el tema.

Amigos lectores, no se rindan, siempre se puede volver a empezar. Con buena voluntad y disposición para hacer las cosas se puede recuperar el amor.


Volver arriba