Ética y corrupción en la educación


“El salón de clase es el imperio del conocimiento; el que lo preside tiene la responsabilidad de iluminar a otros y la satisfacción de guiarlos dentro de un balance entre lo intelectual y lo moral”, Jacob Abbot, 1873.

• Analizando con Rodrigo Guerra Botello el reto educativo que tendrá alguno de los ahora candidatos a dirigir nuestro país, surgió el tema de la corrupción en el ámbito académico, trama analizada con inclemente realismo por Hallek y Poisson de la UNESCO. ¿Es la educación un recurso en riesgo?

• Para Malrk Bray, otrora director del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación, “la calidad de la educación es muchas veces baja, la eficacia reducida, la pertinencia cuestionable, el despilfarro considerable… los objetivos e intenciones, frecuentemente difusos”. En todo el mundo, los estudios concuerdan que, entre otras nocivas modalidades, el fraude académico es una amenaza para la integridad y fiabilidad de los títulos, la percepción de la validez de los resultados educativos y las auténticas capacidades de los egresados. Infortunadamente, la lucha contra la corrupción en el ámbito educativo, al igual que en otros contextos sociales, se ve obstaculizada por serios intereses creados.

• Las universidades en particular, como instituciones sociales, juegan un papel fundamental en la transformación de los pueblos, más todas las instancias educativas forman parte de aquella plataforma que permite desplegar esquemas y valores que aseguren la estabilidad social de una economía. ¿Qué sucede si estas instituciones se ven afectadas por distintas formas de corrupción? En síntesis, el tejido social se desmorona propiciando un obscurantismo moral sin precedentes.

• La corrupción en la academia tiene facetas diversas, todas presentes en diferentes formatos e intensidad a lo ancho del orbe, en el ámbito publico y privado. La UNESCO clasifica estas prácticas con base en su origen:

• La más evidente se presenta cuando recursos asignados o disponibles en un centro educativo se reorientan para beneficio particular, afectando el acceso y la calidad de la educación. Para apreciar el orden de magnitud, recordemos que la inversión en educación en promedio representa entre 20 y 30% de los gastos públicos, por lo que la malversación, desviación y distracción de fondos se antojan angustiosamente lucrativas. 

• Distinto tema es la conducta moral y profesional del profesorado deshonesto, la cual frecuentemente adolece de transparencia y rendición de cuentas; y los directivos corruptos que ostentan nepotismo, favoritismo, tráfico de influencias, entre otros comportamientos reprobatorios. Otros ámbitos de la corrupción manifiesta tienen que ver con manipulación de exámenes y certificaciones académicas, con imposición de clases remediales y tutorías privadas. 

En la Baja Edad Media las universidades surgen para resolver problemas sociales de la época. La corrupción dentro de los sistemas educativos contemporáneos ¿nos está alejando de este noble derrotero? 

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