Fantasía


A 28 días de las elecciones y 25 de que se silencien oficialmente las campañas políticas para elegir a nuestro próximo mandatario, en el mundo de fantasía de algunos "iluminados" y tocados por Dios, o por "el hueso" prometido del "mesías" mexicano, adelantando vísperas, señalan como virtual ganador e inminente presidente electo de nuestra nación, al líder de las encuestas y abanderado de la coalición "Juntos haremos Histeria", Andrés Manuelovich, estimulados por la doble moral social en la vida virtual del corazón tuitero alimentado por "bots" rusos y por los resultados de las históricamente cuestionables encuestas mexicanas. 

Y conscientes de que el sentimiento para el caso electoral puede más que la razón y tras el segundo debate, en el que a pesar de que el puntero se vio falto de recursos escénicos y dialécticos para darle la fuerza que lo catapultara más allá del tope en el que ha quedado estancado como primer lugar en las preferencias y ante el pobre y bananero desempeño de sus contrincantes políticos en aquel escenario, los líderes que manejan el otro "poder", el del dinero, se comenzaron a pronunciar exclusivamente ante sus empleados y accionistas, cosa que a través de los medios y las redes sociales se viralizó, en favor de conducirse a través de la conciencia del voto razonado, luego de recordar el desastroso pasado populista de nuestro país.

De una forma por demás arrogante a juicio del que esto escribe, el líder de las encuestas contratacó "respetuosa y comprensivamente" a la élite empresarial porque de ganar él, perderían sus privilegios, etiquetando a Germán Larrea como uno de los empresarios predilectos del neoliberalismo y traficante de influencias, acusándolo además de implementar junto con su gremio, una campaña para asustar al pueblo de México, cosa que mesiánicamente "perdonó" porque según él, no es rencoroso, no odia a nadie y además, es partidario del amor y del perdón... y ante esta "pinochesca" afirmación, ¡hágame usted el refravón cabor!, estimado lector.

Cierto es que, como dijo José Ramón Elizondo, del mismo gremio empresarial, en el sentido de que "estamos muy enojados con nuestros políticos por la corrupción, por la impunidad, por la inseguridad, por los malos servicios, por la falta de oportunidades y todo ello puede nublar nuestro juicio y llevarnos a tomar un camino populista que resulta muy atractivo para mucha gente, pero que ha probado ser equivocado por afectar gravemente a la población, especialmente a la más desfavorecida".

Y esto se traduce en el hartazgo de la sociedad que no tan sólo ve lo duro, sino lo tupido, y en aras de ofrecer un castigo ejemplar por el mal desempeño de los gobiernos, ha colocado como líder de las preferencias, al de siempre, al mismo y actual puntero de las encuestas de las tres últimas campañas presidenciales.

Pero este liderazgo, tal como las anteriores ocasiones, es estimulado por el mismo sentimiento de la sociedad, que inteligentemente ahora a través de las redes sociales, es potencializado emocionalmente contra la impotencia por los orquestadores de su estrategia de campaña, para actuar por encima del razonamiento a la hora de decidir la emisión del sufragio.

Sin embargo, aunque esta elección para algunos muchos aparenta estar definida por la gran cantidad de mexicanos que hemos sido agraviados, la evidente pobreza en el desempeño del "moreno" en el último debate realmente puede representar un duro golpe a la confianza de aquellos que creían resuelto el asunto a través del mesiánico candidato, luego de que 12.6 millones de testigos que dice el INE que vieron el segundo debate en vivo, más todo el resto que lo ha visto por Internet, evidenciaron la falta de propuestas, respuestas y contundencia, seriedad, vitalidad, compromiso y verdad, de aquel que cree que ya ganó porque resolverá como un Dios todopoderoso, de un día para otro, todos nuestros males "con honestidad y acabando con la corrupción".

Estribillo del que no se salió, pero tampoco explicó cómo lograrlo, arrastrando en su andar, una vieja pero muy conocida cadena sucia y oxidada de gruesos eslabones corrompidos y reconocidos como colaboradores y simpatizantes de cuestionado origen y lealtad a los valores de honestidad como Padierna, Bejarano, Napito, Nestora, Ebrard, Monreal o Taibo.

Lo cierto es que no responder ni sostener con hechos y argumentos válidos, francos y ciertos sus dichos, con el argumento de "no caer en provocaciones" y con miras de alimentar el fanatismo y el desenfreno del electorado que tiene harta hambre de comida, de venganza y de justicia, podría borrar del mapa la confianza de muchos de los inversionistas y con ello, millones de puestos de trabajo, lo que desincentivaría la producción y nos llevaría irremediablemente a una crisis no sólo económica, sino también política y social muy alejada de su mesiánico mundo de "fantasía" de amor y perdón "con honestidad y acabando con la corrupción".

Por hoy es todo, amable lector, medite lo que le platico, disfrute la vida y al máximo a su familia, esperando que el de hoy, sea para usted un reparador domingo. Nos leemos en cabritomayor.com, donde podrá encontrar todas nuestras columnas políticas, además de las más importantes noticias, artículos y reportajes taurinos, amén de que en "Crack" nos tendrá el próximo viernes en "Por los senderos taurinos" y aquí mismo dentro de ocho días.


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