Génesis de la reforma educativa


La mal llamada reforma educativa nació muerta. No entraba aún en vigor y se advirtió que tendría modificaciones de fondo en lo que era el objetivo central de la reforma peñanietista: chantajear y amedrentar a los maestros.

Este opinador fue pionero al llamarle a la propuesta reforma laboral magisterial y no reforma educativa, en aquel entonces planteada al poder legislativo y que meses después desembocó en el documento aprobado con el rencor político de los legisladores contra el gremio magisterial.

Nunca fue una reforma educativa, porque siempre concentró sus baterías en reprimir maestros, coparlos, dañarles en sus derechos laborales, nunca tuvo un propósito académico o pedagógico.

Poco hay que hablar en favor de Elba Esther Gordillo, pero es verdad su dicho respecto a que los maestros padecieron el sexenio de Enrique Peña Nieto por el rencor de éste y sus aliados contra ella.

Elba y el magisterio son cosas distintas, ella y sus decenas de miles incondicionales, serviles a ella por componendas, canonjías y prebendas, no son el magisterio. Este último grupo lo conforman cientos de miles profesores que no frecuentan su sindicato y pasan su vida profesional en el entorno de la comunidad educativa.

Los maestros fueron los más afectados por las pasionales iras del sistema y fundamentalmente, del segundo secretario de Educación del peñanietismo, Aurelio Nuño.

Los operadores políticos reconocen que la estructura magisterial es la mejor para la operación electoral, pues es piramidal, disciplinada, en lo general con mayor grado académico que el promedio y que no demanda de todo un aparato para su operación, pues los profes traen sus propios carritos, sus teléfonos y operan conforme a liderazgos verticales.

Esta estructura es superada solamente por la militar y la religiosa en disciplina, lealtad y capacidad operativa, pero éstas no pueden, bueno, no deben operar electoralmente.

Con toda la bondad y seducción político-electoral que implica la estructura magisterial, sólo representa a la camarilla alrededor de los líderes magisteriales y las prebendas, no reflejan al magisterio en su base.

El mejor ejemplo de esta disociación entre magisterio y liderazgos magisteriales es el resultado electoral del 1 de julio de 2018. El Panal, partido político fundado por Elba Esther y sostenido indebidamente con dinero de los profes, pierde su registro por no alcanzar los votos que establece la legislación.

La reforma educativa nace para dar garrote a los maestros, no para mejorar la calidad de los educandos. Sus operadores le mintieron o cegaron al Presidente, no le informaron que, en su afán por destruir a Elba, la empoderaron nuevamente con el gremio magisterial.

Para el año 2012, "La Teacher" era despreciada por el gremio magisterial; sin embargo, el gobierno opera con desaseo la reforma laboral magisterial; hicieron realidad eso de que "enemigo de mi enemigo es igual a mi amigo". Unieron a los profes con la lideresa, la orfandad de los profes los motivó a refugiarse de nuevo en su despreciable líder.

Éste es el nacimiento de la reforma laboral magisterial, llamada reforma educativa, que violando la Constitución fue aprobada por los diputados federales de todos los partidos; pudo más el rencor que la legalidad.

Es inconstitucional correr a un maestro bajo el supuesto de reprobar un examen, viola el 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo; sin embargo, el sistema se unificó y la Suprema Corte de Justicia avaló esta innovación en la legislación; iban contra los maestros sin importar que se violara la ley.

La reforma educativa no nace con el fin noble de mejorar la calidad educativa ni ofrecer una oportunidad de movilidad social a los menos favorecidos en México, surge para golpear al sector mejor estructurado de este país, con el único fin de alienar y reprimir a los maestros.

En la historia hay ejemplos de odios irracionales similares, el antisemitismo de Hitler, el racismo del Ku Klux Klan o el antimexicanismo de Trump; en todos, una constante: violación a los derechos humanos.

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