Give Me Some Credit. Ann Peebles


Me hace mucha gracia cuando alguien utiliza las redes sociales para compartir alguna frase motivacional, no sé, tal vez estoy amargado, tal vez creo que esa práctica es una proyección de lo que nos falta en la vida. En fin, es bonito, inofensivo y hasta positivo; no digo que esté mal, sólo me da pena ajena.

Entre toda esta sabiduría de tarjeta navideña recurrentemente me topo con ideas similares a: “Trabaja duro en silencio y deja que el éxito haga todo el ruido” o “que tu trabajo hable por ti”. Creo que además de cursi es muy cierto, siempre cae mal la gente que va por la vida presumiendo sus

logros, el problema es que los que hacemos música ya no tenemos dónde comunicar los créditos.

Recuerdo cómo antes sabíamos perfecto quién había producido cada disco exitoso, los estudios donde se habían grabado, quiénes eran los ingenieros de tracking, de mezcla, de master, el diseñador gráfico, el fotógrafo, el management, el sello discográfico, el autor, los músicos invitados, etc.

Estoy de acuerdo que sólo un pequeño segmento leía esos créditos, pero así se formaban carreras, porque un buen trabajo los llevaba inmediatamente a otro; así, los productores eran reconocidos y buscados por trabajos anteriores. 

George Martin fue nombrado Sir por su excelso trabajo como productor de los Beatles, o carreras tan exitosas como la de Rick Rubin, Quincy Jones, Phil Spector, Brian Eno, Butch Vig, Nigel Godrich, por nombrar a algunos, estaban siempre plasmadas en los créditos de un álbum.

Hoy escuchamos música sin tener la información de lo que estamos consumiendo, y es fácil pasar por alto grandes talentos de la producción actual, les pongo un ejemplo: Cuando en 2014 el mundo fue invadido por Uptown Funk y la escuchamos durante unos tres años sin parar desde fiestas de quince años hasta el medio tiempo del SuperBowl de 2016, todo el mundo se refería a la canción de Bruno Mars, sin ver que la canción fue coescrita, producida y formaba parte de un disco de Mark Ronson, un genio de la producción que trabaja en cualquier género: desde Hip Hop, Pop hasta Tame Impala, o Queens of The Stone Age. 

Pero la gente no tiene dónde leer esa información, y tal vez no les interesa, tal vez por eso algunas películas ponen bloopers a la hora de los créditos o una escena al final, para que la gente vea la pantalla mientras va abandonando la sala, o tal vez el crédito sólo le importa a la familia o amigos cercanos; pero ¿cómo va a hablar nuestro trabajo por nosotros cuando nadie sabe quién realizó ese trabajo? 

Pásale y firma: 

https://www.change.org/p/apple-music-please-add-song-credits-to-your-platform?recruiter=354824216&utm_source=share_petition&utm_medium=copylink&utm_campaign=share_petition&utm_term=share_petition





Volver arriba