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Gobierno de Andrés riega su trabajo con bastante ego


Muchos de sus seguidores están igual y encima quieren que uno se la pase celebrando sus ocurrencias, dándole tiempo a que se asienten o teniéndoles paciencia. Comencemos:

1.- Lo de la "cuarta república" es tan pretencioso, que cuando se lo dije en su cara a John Ackerman, con Paco Ignacio Taibo II de testigo y Tatiana Clouthier escuchando a menos de tres metros, hasta un palero que estaba en la rueda de prensa se me echó encima para –según él– corregirme la plana.

Es un agravio a la razón pretender que este gobierno rasguñe las tres anteriores transformaciones que ha vivido el país: La independencia, La Reforma y La Revolución. ¿Por qué ahora Andrés Manuel nos quiere endilgar una 4ª que todavía ni sus luces vemos?  Por cierto, se ve ridículo al lado de Hidalgo, Juárez y Madero en las mantas que siempre le ponen de fondo a sus peroratas.

Lo menos que puede decírsele al respecto es que elogio en boca propia es vituperio o bien, que quieren que se les aplauda antes de que comiencen su show, y cuando ven venir la crítica, ellos en el gobierno y sus seguidores de afuera se ponen a llorar antes de que les peguen.

Les platico: en aquella ocasión, Ackerman volteó a verme arrogantemente cuando le pregunté en que se distinguía la mentada cuarta transformación pregonada anticipadamente por AMLO, respecto de lo que Luis Echeverría hizo al final de su sexenio en 1976, al aplicar su plan para la sustitución de importaciones.

Es que en los lineamientos que el dueño de Morena soltó desde su último año de campaña, relacionó su pretendida cuarta república o transformación, con hacer de México un país que consuma lo que es capaz de producir. A este tema le llamó uno de los ejes de su propuesta.

Mi argumento ante Ackerman –ideólogo socialista de Andrés Manuel, y quien se muere por que le den la rectoría de la UNAM– fue que México importa la mayor parte del maíz, frijol, arroz y trigo panificable que consumimos los mexicanos. Y si es así, ¿cómo diablos quiere el futuro presidente que seamos autosustentables en esa materia? Esta es la primera manifestación del ego con que AMLO y sus secuaces riegan su trabajo.

2.- Todo lo que vivió México antes de que AMLO llegara al poder, según él, fue desgracia y a partir del 2 de diciembre será un mundo más feliz que el de Aldous Huxley. Los gobiernos priístas y panistas sumieron al país en el nefasto neoliberalismo, pero esta filosofía de mercado creada por el austríaco Nobel de Economía 1974, Friedrich von Hayek, se le achacan hoy en día todas las calamidades que arrastra el país en materia económica.

Leyendo lo que dicen al respecto políticos y defensores oficiosos me pregunto si están conscientes del cruzadero de cables que se gasta el nuevo presidente en sus discursos, cuando por un lado le zumba al neoliberalismo y por el otro pregona la reducción de salarios a funcionarios y el despido del 70% de la alta burocracia, sin tocar –obvio– a los sindicalizados.

Porque resulta que uno de los postulados de la escuela de Hayek y más recientemente de Milton Friedman, Nobel de Economía 1976, es que el neoliberalismo propugna precisamente por lo que López Obrador está anunciando.

Entonces, el mensaje del nuevo presidente es la mar de confuso porque fustiga al neoliberalismo, pero se apega a sus principios y se desmarca de esa práctica económica en lo que le conviene, como es el aspecto del estado mínimo que impulsó Hayek, porque las aspiraciones de López Obrador son hacerlo más grande y poderoso que nunca.

Y para distorsionar aún más su mensaje cierro con esto: a pesar de que públicamente se pronunció por respetar la autonomía del Banco de México –teoría químicamente pura neoliberal– él personalmente está impulsando el nombramiento de Gerardo Esquivel como futuro miembro de la Junta de Gobierno del banco central mexicano. El problema es que Esquivel fue pieza clave del equipo de transición de AMLO que se encargó de elaborar el proyecto de presupuesto federal del 2019.

3.- La idea universal del federalismo es: menos poder de la Federación y más del Estado; menos del Estado y más del municipio; menos del municipio y más poder del ciudadano. El ego de López Obrador y sus secuaces es que este principio lo ven y lo están aplicando al revés, a su total conveniencia, porque les interesa detentar el poder absoluto y utilizan las consultas populares, más que para darle poder al ciudadano, para justificar sus acciones y decisiones. Si algo sale mal, será el pueblo el que se equivocó, no ellos. Porque si consultan sobre la revocación de mandato y la mayoría dice que AMLO siga, será la gente quien haya allanado el camino para que seis años se conviertan en doce... o más.

CAJÓN DE SASTRE

"Y antes de que los apóstoles de López Obrador se te echen encima por lo que estás diciendo, les digo a ellos que así empezó Chávez y miren cómo están los venezolanos con Maduro su heredero, y así también comenzó Evo Morales reeligiéndose una y otra vez y vean el tobogán en que va Bolivia con una economía basada en la exportación de coca, y miren a Nicaragua padeciendo al conato de tirano de Daniel Ortega, que de revolucionario sandinista pasó a presidente y ya lleva 8 años siéndolo, más otros tres de su primer período, y por último, pregúntenles a los cubanos cómo empezó Castro su revolución y 60 años después ahí siguen los mismos en el poder", opina mi Gaby.

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