´Guerra´ a modo para AMLO


Una minoría de empresarios influyentes del país no quiere que Andrés Manuel López Obrador sea Presidente. Probablemente no les conviene que el líder de Morena, si llega a ganar la elección, les cambie la jugada y modifique el tablero históricamente favorable para sus intereses.

Aparte es evidente que el miedo que traen miembros del ilustrado Consejo Mexicano de Negocios (CMN) ya no es un capricho fundamentado sólo en ideales, sino es una cuestión más profunda: se corre el riesgo de que puedan perder privilegios y poder, que es, en definitiva, lo que menos quieren.

Los empresarios han elegido el camino de la confrontación para demostrar su músculo porque se sienten "agraviados" por el candidato que lidera todas las encuestas y quizá sea una estrategia que les resulte contraproducente.

Se exhibieron esta semana en un desplegado en contra de AMLO y han exigido mayor respeto. Hablan de ataques personales y de descalificaciones infundadas hacia el grupo, lo que para el contexto electoral actual, fortalece más de lo que debilita a López Obrador.

AMLO ha recogido el guante y ha logrado arrastrar a este sector del empresariado mexicano a un terreno que le favorece. Ha utilizado esta arremetida de la cúpula de negocios como combustible para reforzar la idea de combatir no sólo a la "mafia del poder", sino también a quienes se sienten a gusto con ella.

Dijo que algunos de los empresarios que firmaron el desplegado –entre ellos Claudio X. González, de Kimberly-Clark; Germán Larrea, de Grupo México; Alberto Baillères, de Grupo Bal; Alejandro Ramírez, CEO de Cinépolis y Eduardo Tricio, de Grupo Lala– se sienten dueños de México y que se oponen a que haya un cambio de dirección en el país.

López Obrador entiende que esta élite empresarial tiene secuestrado, incluso, al gobierno de Enrique Peña Nieto, a quien han "ninguneado", sostiene, y que no ocurrirá lo mismo con él.

También acusó a los miembros del CMN de orquestar una movida electoral en su contra. Estancado el priísta José Antonio Meade en las tendencias electorales, los empresarios estarían dispuestos a apoyar al panista Ricardo Anaya, con quien se han reunido varias veces de manera privada. Otra opción es impulsar un candidato neutral como Margarita Zavala.

El CMN aclara que no quiere entrar en una "guerra sucia" con AMLO, pero creemos que ya está en medio de ella y no es de ahora. 

Vaya, no es casualidad que quienes han armado este frente común traigan su propia cruzada personal contra el líder de Morena. Varios de ellos han estado detrás de la famosa campaña "Un peligro para México" instaurada en 2006 y que buscó neutralizar las aspiraciones de López Obrador. 

Por lo mismo, no es novedad que AMLO le dispare con munición gruesa a la élite empresarial. Siempre lo ha hecho, pero ahora los tiene más en corto y bajo la suela con argumentos fortalecidos. 

Quizás sí sea un error que los empresarios se pongan en posición de combate porque, incluso, pueden perjudicar la imagen del candidato de su antojo. Claro, con el paradójico riesgo de sumarle más votos a Morena.

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