¡Hammurabi para presidente!


Leo esto a propósito de la deuda impagable de $250 anglotrillones de dólares que ahoga al mundo tras más de un siglo del más demencial tsunami crediticio que el mundo ha conocido (desde antes de 1913, imposición europea del tercer banco central de EUA, mañosamente llamado "Sistema de la Reserva Federal", pues ni es sistema ni tiene reserva alguna y no es más "federal" que Federal Express).

Hace casi 4,000 años el rey de Babilonia murió y dejó a su heredero, Hammurabi, a merced de los buitres que rondan cada sucesión (sea ésta monárquica, democrática, dictatorial, sindical, familiar, corporativa, militar, tribal, etc). Hammurabi tenía tan solo 18 años, pero demostró de inmediato que sabía manipular los resortes básicos del ser humano.

Esa antigua Babilonia (Babilum en acadio, "La Puerta de Dios", la Babel de la Biblia) tenía ya un muy desarrollado sistema crediticio. De hecho, mis fuentes conspiranoicas dicen que el actual sistema de dinero sacado de la nada, fíat, de papel y ahora de puros ceros y unos virtuales en las computadoras, que está cayéndole encima a la humanidad droga-adicta como una montaña de ladrillos, nos viene sin interrupciones desde entonces y tal vez desde endenantes.

(En mi infancia mahatleca "droga" era deuda, no otra cosa, y alguien "endrogado" era uno endeudado de más. Recuerdo que a la zona entonces nueva y pomadosa colonia de Loma Linda la raza envidiosa y cabrona le decía "Droga Linda" porque sus flamantes colonos habían comprado lotes a crédito, cosa que hoy es la norma, pero entonces no era muy usual.)

En consecuencia, igualito que hoy pues el objetivo del sistema es el mismo, todo mundo estaba hasta los ojos sepultado en deudas. ¿Entonces qué hizo Hammurabi en cuanto le pusieron la corona? ¡Decretó un borrón y cuenta nueva! El perdón de todas las deudas al Estado, incluyendo las de los altos funcionarios burocráticos.

Jubileo

Obviamente, ese gesto hizo enormemente popular al nuevo rey. Hay que mencionar que la tasa de interés estaba regulada por el Estado y era generalmente de entre 20% y 33% anual, aunque como ahora, los prestamistas tenían uno y cien trucos para violar esas limitaciones (igual que los banqueros actuales con sus comisiones, cargos moratorios, gastos de todo tipo y demás argucias inacabables).

Entonces, como ahora a pesar de espantapájaros inútiles y costosos como la Condusef, las leyes estaban escritas para favorecer al prestamista por encima del prestatario (hoy hasta los rezos: el padrenuestro decía "perdónanos nuestras deudas" y los mercaderes lo cambiaron a "perdónanos nuestras ofensas"). Por ejemplo, el tomador de un crédito tenía que declarar que se hacía personal y completamente responsable de la deuda que asumía, y aceptaba que el prestamista tenía derecho de secuestrar a algún miembro de su familia y mantenerlo a su servicio, sin pago, hasta por tres años (lo cual no era nada nuevo: veinte siglos antes de Hammurabi, en Sumeria, un hombre endedudado tenía el derecho legal de vender a su esposa como esclava, o cedérsela a sus acreedores, con tal de pagar su crédito).

De modo que no es difícil imaginar el inmenso alivio que el decreto del nuevo rey trajo a la mayoría de sus súbditos. Es una lástima que el babotas del Bushito no haya aprovechado su ilegal y criminal invasión de 2003 (de la Babilonia que ahora se llama Irak) para aprender aunque fuera los rudimentos de cómo enfrentarse a una crisis crediticia.

En fin, ninguno de nuestros 3+2 candidatos ha dicho una sola palabra sobre este tema crucial (ni nada concreto sobre ningún tema realmente importante y controversial, de hecho), pero el jubileo llegará por encima de ellos, será global, y será obligado por el carácter de impagable de la deuda mundial.

¿Consecuencias? Brutales, inimaginables.

Quizá los metales preciosos (oro y plata, petroyuán chino convertible y onza Libertad mexicana) nos atenúen en algo el mega batacazo. Tal vez será para la humanidad como caerse sobre el pavimento desde un cuarto piso en vez de un piso veinte, pero algo es algo (a la primera caída tienes alguna probabilidad de sobrevivir, si tienes suerte, con no más que algunos huesos rotos, pero de la segunda no te arriendo las ganancias).

Una de las cosas que el babotas del Bushito no aprendió (bueno, en realidad nunca aprendió nada de nada; tiene una mente bendita que se llevará a la tumba siendo la misma tabula rasa con que nació) fue que la Biblia, en el libro del Levítico, ordena un perdón universal de todas las deudas, llamado Jubileo, cada 50 años.

¿Una característica genética?

Porque la deuda ha sido una maldición perenne de la humanidad, no solo en Sumeria y Babilonia y hoy el globo entero. Durante la era medieval hindú, por ejemplo, nos recuerda Simon Black, las deudas no se extinguían con la muerte del deudor, sino que las heredaban sus hijos y hasta sus nietos, lo cual a largo plazo era un condena insoportable dado que los intereses típicos eran del 20% compuesto (lo cual duplica una deuda cada seis años, incluso en el sistema de saldos insolutos). Por ello, era muy usual que los familiares de un deudor negaran cualquier parentesco con el recién fallecido.

También en la Grecia clásica este problema era tan prevalente que muchas veces la ciudad-estado de Atenas estuvo en el umbral de una rebelión popular a causa de los niveles insostenibles de deuda de sus ciudadanos. En cuanto al antecedente obligado de la Roma imperial, tenía un código de quiebras tan refinado que incluso podría compararse con la legislación aplicable hoy en nuestros países más avanzados. Bajo ese código, el deudor insolvente podía vender sus bienes de manera ordenada a fin de recabar las cantidades necesarias, afectando lo menos posible su patrimonio personal y familiar.

El caso es que a todo lo largo de la historia, desde hace milenios, es una constante la proclividad de la humanidad de endeudarse, es decir, de vivir más allá de sus medios, de comprometer el futuro en aras del presente... de consumir hoy y pagar mañana. Esa miopía temporal parece estar interconstruida en el mismísimo ADN de nuestra especie. Hoy solo el 40% de los gringos es capaz de gastar MENOS de lo que ingresa. Y aunque los ingresos promedio están básicamente estancados desde hace décadas, el egreso medio ¡sigue creciendo! ¿Cómo? Recurriendo al crédito, por supuesto.

¡Se ve, se siente, Hammurabi está presente!

En consecuencia, decenas de millones de gringos están ahogados en deudas y se endeudan cada día un poco más: la deudas al consumo están en sus niveles más altos registrados jamás, igual que las deudas escolares, las de vehículos y las de tarjetas de crédito. Y hoy, por primera vez desde el final de la crisis financiera de 2008-2009, los índices de impago han comenzado a subir.

Pero no son solo los individuos y los gobiernos quienes no pueden vivir dentro de sus medios. Las corporaciones o empresas también han tomado préstamos como si fueran gratis (casi lo fueron y todavía lo son) y como si se fueran a acabar: $6 anglotrillones en EUA y $68 anglotrillones en todo el mundo.

Todo esto se va a terminar más pronto que tarde. Corrijo: se TIENE que acabar (y "pronto" a escala macro pueden ser años o incluso décadas). ¿Pero cuándo, exactamente? Ah, si lo supiera sería asesor de Carstens. O su jefe.

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