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Información que provoca decisión y acción


Ésa es la inteligencia que rige al mundo hoy

Al final, uno perdió la elección y otro ganó una senaduría, la gubernatura para su esposa e influir en la elección del presidente de su partido, que en un descuido, será él mismo.

Si en su propio estado muchos no se sabían su nombre ni habían oído hablar de él, ¿qué podía esperarse a nivel nacional? 

Quería ser candidato de su partido a la Presidencia de la República, y haber sido gobernador no le bastaba; necesitaba proyectarse en todo México para que su nombre tuviera el peso suficiente e influir así en la decisión de los delegados y líderes que tenían en sus manos la elección interna.

En menos de medio año, llegó a posicionarse en todo el país, gracias a una estrategia agresiva e "inteligente". 

La mención del término "inteligente" no se refiere para nada al "coeficiente intelectual", sino a la concepción israelí del acopio, procesamiento y manejo de información que provoca decisión y acción, de la que trató mi artículo del pasado día 10.

Como parte del plan, se inventó un libro con algo así como sus memorias, que alguien del medio literario se prestó a escribirle sin mayor pretensión que un tour por las principales ciudades para que lo presentara, hablara en público con ese pretexto y firmara ejemplares.

El libro fue anunciado en panorámicos, pasos peatonales y en todos los medios que le permitieron el presupuesto de sus mecenas y el suyo propio.

Sin utilizar las encuestas veletas que se venden al mejor postor, escudriñó las reales posibilidades que tenía su partido de ganar la Presidencia. Para ello se valió –otra vez– de la "inteligencia" israelí, que puso en sus manos, datos muy alejados de sus competidores o adversarios, en cuanto a tiempo, precisión y oportunidad.

Sabiendo de antemano que cuando mucho su partido quedaría en segundo lugar, compitió buscando perder, por la designación de la candidatura.

El peso conseguido con su proyección nacional, le permitió sentarse a la mesa de las negociaciones, tirándose a ganar, pero buscando perder.

Habiendo analizado "inteligentemente" a sus adversarios, les hizo creer en todo momento que realmente quería ser el candidato y que para hacerse a un lado dejándole el camino libre a otro, habrían de cederle las siguientes posiciones, ganara o perdiera su partido el 1 de julio:

1.- Nombrarlo primero en las listas plurinominales al Senado.

2.- Nominar a su esposa como candidata de su partido en las elecciones para gobernador en este 2018.

3.- Designar a uno de los suyos para ocupar un puesto importante en la Comisión Organizadora Electoral que renovará los mandos de su partido, también este mismo año.

Logrados y firmados estos tres puntos, el personaje de marras aceptó públicamente dar un paso de costado, dejándole el camino libre hacia la candidatura presidencial, a su principal adversario.

¿Y qué fue lo que sucedió después de poner a funcionar su estrategia?

1.- Ganó su escaño en el Senado, para ser el único plurinominal en ostentar esa "distinción" en su estado.

2.- Su esposa ganó las elecciones y será la próxima gobernadora, después de haberle ganado al mismísimo protegido del nuevo Presidente de México.

3.- Antier, en la sesión del Consejo Nacional de su partido, por sugerencia suya, una de sus incondicionales fue designada para dirigir la poderosa Comisión Organizadora Electoral que nombrará al próximo presidente de su partido.

Elegantemente, de quien les platico no pujó en esa reunión para ser uno de los candidatos, pero logró –seguramente como parte de las concesiones negociadas antes del 1 de julio– que "para darle transparencia" a este proceso interno, el INE participe y aporte "objetividad y certeza" al resultado. Más seguro y a su favor, imposible.

Al final, uno ganó nada, y otro, todo. 

El factor determinante fue el uso de una herramienta que está al alcance de todo aquel que quiera invertir poco, en vez de gastar mucho. Esa herramienta se llama "inteligencia" y –de nuevo– sirve para hacer acopio, procesamiento y manejo de información que provoca decisión y acción. 

CAJÓN DE SASTRE:

"¿A quién te refieres?", preguntó mi Gaby. E irónica y mordaz como es ella, sola se respondió: "ah, ya sé, al paisano del Diablo y del Popo". 


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