Jettatura


A veces pasa que, en el ámbito deportivo, un equipo siempre pierde contra otro. Entonces se suele decir que el ganador tiene "jettatura" sobre el derrotado, como si este dominio tuviera un origen en la magia negra. Pero, ¿de dónde viene la palabra "jettatura"?

Esta pregunta se la hizo Jorge Saldaña al panel de expertos que lo acompañaba en su programa de televisión "Sopa de letras" aquel sábado de 1982. Arrigo Coen, reconocido filólogo autodidacta, tomó la palabra y explicó que "jettatura" venía del italiano, en donde "ietta" era la mala suerte y "iettatura" era el embrujo que se hacía a alguien para que lo persiguiera el infortunio.

Francisco Liguori, otro de los panelistas, reconocido por sus ingeniosos epigramas, opinó distinto y dijo que él creía que la palabra venía de "jeta" ´labio´ y, por extensión, ´cara´. "Jettatura" sería entonces ´cara dura´, por el gesto que se hace cuando se demuestra poder sobre alguien. Arrigo manifestó su desacuerdo y mientras Pedro Brull, otro de los eruditos, comentaba que la palabra se refería al mal de ojo y que, en muchos países europeos, para quitar ese influjo, era necesario que una vieja decrépita le escupiera en el ojo al hechizado. Las opiniones se dividieron, unos apoyando a Liguori y otros a Arrigo.

Casi cuatro décadas después, a pesar de que "jettatura" no ha dejado de usarse, aún no se le ha dado un lugar en el diccionario de la Real Academia Española. Pero hoy, con las facilidades que no tuvieron aquellos panelistas, podemos saber que Arrigo Coen tenía razón: "Jettatura", en dialecto napolitano, se refería al influjo maligno que una persona produce a otra y sí, sería una forma de llamarle al "mal de ojo". También hoy sabemos que la palabra viene del latín "jacere" ´lanzar´, de ahí "jactare y "jectare", de donde se acuñó "jettatura" con el sentido de ´lanzar una maldición o un hechizo´.

Aunque la propuesta de Liguori, de que "jettatura" venía de "jeta" no pasó la prueba del tiempo, sí da para comentar el curioso origen de la palabra "jeta". Ya en el castellano viejo, "seta" era el nombre que se daba a cierta variedad de hongos y de ahí se hizo una curiosa comparación. En 1611, Sebastián de Covarrubias, en "Tesoro de la lengua española o castellana", lo describió así: "GETA, llamamos los labios hinchados de los negros, por la semejanza que tienen con las setas o hongos que nacen en el campo". En otra definición de la misma obra, aclara que los hongos llamados "setas", antes fueron llamados "getas o hongos de puerco". Luego se escribiría "jeta" y su significado se extendería a nombrar los labios de cualquier persona o animal, ya sin importar el color.

En fin, sirva esta historia de pretexto para recordar y honrar a aquellos primeros contadores de historias de palabras en la televisión mexicana: Arrigo Coen, Francisco Liguori, Pedro Brull, Ernesto de la Peña, Carlos Laguna, entre otros; y desde luego, a Jorge Saldaña, el creador. Ya muchos de ellos no están con nosotros, pero sus historias quedaron en la memoria de los televidentes de fines de los años 70 y principios de los 80 que esperábamos con ansia que fuera sábado para ser parte de esa "Sopa de Letras".


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