¿Jóvenes o viejos?


Durante mi primera experiencia como director de un área en una organización, recuerdo los días de lucha generacional que había entre los demás directores de la vieja guardia y yo, que con un pequeño grupo de nuevos ejecutivos, conformábamos el nivel de alta gerencia en aquella empresa. El discurso descalificativo del bando contrario era de ida y vuelta y afectaba la calidad de vida de todos los involucrados, además de la productividad y los resultados para la organización.

Los viejos decían de los jóvenes lo inconveniente que era que estuvieran a cargo de sus áreas, de su falta de experiencia y de su estupidez. Los jóvenes decían exactamente lo mismo de los más antiguos visto desde su óptica, sólo que en lugar de criticar su falta de experiencia criticaban su falta de innovación y adaptación a las nuevas corrientes y tecnologías. Imagino que no ha sido muy distinto en otras épocas, desde que el hombre existe y requiere colaborar, el reto de hacerlo de forma efectiva se presenta no obstante sus condiciones. En el ámbito donde hoy me desenvuelvo, el de las empresas y los recursos humanos, he visto cómo la danza de la colaboración se sigue presentando entre los actores que coinciden en la escena en este tiempo y espacio. Hoy lo veo desde el otro lado, del de los más viejos, acaso los de mayor experiencia. Ahora puedo ver que la inexperiencia de los jóvenes se compensa con el hambre y el deseo de aprender, de experimentar y de crecer, reflejo de cada uno de los que transitamos por esa etapa. No olvido la importancia de las oportunidades, de encontrarse con mentores y modelos de experiencia que transmitan sus conocimientos, sus formas de hacer las cosas a quien desea aprovecharlas. En mi experiencia, siempre he disfrutado de colaborar con personas de otras generaciones, de las más expertas y longevas y de las nuevas y más jóvenes. La característica más importante de quien desea colaborar, sin importar su edad, sus condiciones, su experiencia o sus virtudes y defectos es la de tener la voluntad de hacerlo, de aportar el valor que tiene, de respetar a los demás y de valorar las aportaciones de los otros. Con eso, el entorno se vuelve fértil para la productividad, para el ánimo creativo y la buena vida en común. Esto ocurre cuando un grupo de personas se reúne en torno a una visión y unas metas en común, que funcionan como combustible para el desempeño y el logro de las metas propuestas. El reto para quien congrega a un equipo hoy y siempre es aprovechar el talento disponible, integrarlo y guiarlo a una visión común, poniendo claras las estructuras de colaboración y facilitando las interacciones. El talento reside en las personas mas allá de las generaciones. La experiencia también, aunque por antigüedad es mas abundante en los que tienen mayor número de años sobre la faz de la tierra. En los últimos veinte años el tema ha caído en manos de múltiples disciplinas sociales y de negocios; últimamente se han generado teorías y tendencias en torno a ellas como respuesta a las dificultades que este reto sigue presentando. Los miembros de la alta gerencia siguen batallando para integrar a los nuevos talentos a las filas de sus equipos de trabajo. Lo que parece que ha cambiado es la actitud de los nuevos profesionales, su mirada del mundo y lo que les mueve al compromiso ha cambiado pero las organizaciones no se han adaptado a este cambio, más bien se han dedicado a quejarse, a resistirse a cambiar. Es claro que mientras más energía se destine a la resistencia, menos se destinará a la integración del talento entre las generaciones y a la modificación de la cultura organizacional. La respuesta no está en contratar a veteranos porque saben trabajar, ni solamente a jóvenes porque son más baratos, sino en integrar a las generaciones desarrollando el potencial común al máximo. 

Armando Arias Hernández es Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación, estudió una Maestría en Desarrollo Organizacional en la UDEM y se desempeña como conferencista y consultor de negocios PYME y profesor de asignatura en la UDEM. 

aarias@desarrollarte.com.mx / www.desarrollarte.com.mx / Twitter: @amicusarias 


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