La agenda local II: voto por aire limpio


Estamos en campañas políticas y en campañas se dice de todo y se prometen hasta las perlas de la virgen. ¿Qué de todo lo que se dice es cierto y qué de todo lo que se promete se cumplirá? ¿Qué promesas tienen visos de realidad, cuáles se contraponen o excluyen entre sí, aun viniendo del mismo candidato? No lo sé, pocas verdades absolutas y, casi seguro, muchas contradicciones.

Por eso, en el contexto del actual modelo de comunicación política, es importante que la sociedad civil pregunte, cuestione y contraste. Estos días se dio un interesante proceso, encabezado por el Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire del Área Metropolitana de Monterrey (OCCAMM) y 17 organizaciones o colectivos de la sociedad civil. En el mismo se planteó la firma de compromisos por parte de candidatos a alcaldías y diputaciones locales, todos los que asistieron firmaron (ver en https://bit.ly/2KEdnBI y https://bit.ly/2rWgmyv).

Bien por los promotores del reto y bien por los que respondieron al reto.  

¿Pero en la práctica que significa? Un gran reto y un ejercicio mayúsculo de congruencia, un ejercicio que debe alinear el discurso con las acciones y las acciones entre sí. 

Un gran reto, porque en el Área Metropolitana de Monterrey entre el 45 % y el 64 % de las emisiones a la atmósfera provienen de fuentes móviles, dependiendo del inventario de referencia. De fuentes naturales procederían entre el 2 % y el 28 %, también dependiendo de la referencia que se tome. También es un gran reto porque el estado de Nuevo León, en el Área Metropolitana de Monterrey, se consumen poco más de 4.4 millones de metros cúbicos de gasolina y diésel, con un crecimiento medio anual superior a la media del país (4.03 % anual). 

Para los alcaldes significa resolver la contradicción entre sus promesas pro automóvil particular (pasos a desnivel, túneles, viaductos, etc.) y su lucha contra la idea de los usos mixtos, alta densidad, proximidad y acceso. En términos prácticos significa dejar de invertir en movilidad individual y hacerlo en medios no motorizados, espacio público y transporte público; también en parques y jardines, no sólo reforestar, es importante reponer los árboles perdidos, pero es mejor ampliar el área verde.

Para los diputados implica crear, consolidar y materializar una agenda legislativa que exprese en mayores presupuestos para transporte público, presupuestos para medios no motorizados y nuevas instituciones para regular la calidad del aire y el transporte público. También significa un nuevo entramado jurídico-institucional que regule el espacio público en la metrópoli, que lo convierta en el centro de la vida social, epicentro de la reconstrucción del tejido social y fuente de seguridad pública. Por cierto, asumir que la Verificación Vehicular va a empobrecer al pueblo es darle la cara a la certeza de que la mala calidad del aire lo mata lentamente, despacio pero seguro.

En mí opinión la mesa está puesta para que los alcaldes y diputados crezcan, cumplan sus promesas y se inicie una nueva etapa en la vida de la ciudad. Pero tienen que empezar por evitar las contradicciones, sembrar 10,000 árboles no va a reducir la contaminación que producirían o alentaría la construcción de los pasos, túneles y viaductos que están prometiendo. Seguir tomando la ampicilina que le recetaban a nuestros abuelos no nos va a quitar la tos crónica y si nos genera efectos secundarios que ya son más grandes que la enfermedad. Necesitamos una nueva medicina: usos mixtos, alta densidad, espacio público, medios no motorizados, transporte público.

Bien por el OCCAMM, bien por las ONG´s, pero gobierno es gobierno y sociedad civil es sociedad civil, a los primeros les toca gobernar y a los segundos exigir. Sólo podremos descansar cuando nuestra salud mejore.

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