La ciudad, ese objeto del deseo...


La ciudad es el objeto del deseo de muchos, de muchas formas diferentes.

¿La ciudad como objeto del deseo? Pues sí, los procesos de urbanización concentraron la demanda de bienes de todo tipo, pero también crearon nuevos mercados y servicios que no existían y, en algunos casos, siguen sin existir en el mundo rural. Efecto: la creación de grandes concentraciones poblacionales: i) Un 60% de los 7,300 millones de habitantes del mundo viven en ciudades; ii) Un 80% de los 125 millones de mexicanos viven en ciudades; y iii) En Nuevo León, el  95% de la población vive en zonas urbanas. 

La ciudad es un "paraíso" para los mercados, los clientes están cerca y son muchos. Pero esos mercados no sólo son de bienes y productos que se intercambian entre privados, también hay bienes y servicios que producen o regulan las autoridades y que consumen los habitantes de la ciudad: agua, energía, vivienda, suelo, seguridad, espacios públicos, espacios verdes, alumbrado, transporte, aire, etc.

¿Quién gana y quien pierde en estos mercados? Ganan los productores y ganan los consumidores, pero... sí y sólo sí son mercados justos, equitativos. ¿Alguien conoce un mercado que califique como justo y equitativo? ¿Alguien conoce un "mercado" de bienes y servicio públicos que califique como justo y equitativo? 

De hecho, es en las ciudades donde se manifiestan los azotes de la vida moderna, algunos ejemplos, de muerte lenta o minusvalía internalizada, ilustran esta aseveración.

Un ciudadano común y corriente no puede elegir donde vivir si las reglas del desarrollo urbano lo condenan a una oferta de vivienda lejana, tampoco puede disfrutar de espacios públicos si los gobiernos no lo producen o nacen privatizados. Respecto a la movilidad, ¿cómo se puede esperar que las personas se muevan en transporte público si es caro e ineficiente? ¿Cómo pedir que la gente se mueva en medios no motorizados si los gobiernos no producen bienes y servicios para que eso sea una realidad? ¿Y el aire limpio, ese que todos quisiéramos respirar? Igual, no sale de la nada, es producto de la manera que se organiza la ciudad y se prestan los servicios para la movilidad.

Así que, el objeto del deseo de muchos es alcanzado por muy pocos. El deseo de pocos se impone sobre el derecho de muchos. ¿Cuáles derechos? Los Derechos Económicos Sociales y Culturales (DESC), que son "... los derechos humanos relativos a las condiciones sociales y económicas básicas necesarias para una vida en dignidad y libertad, y hablan de cuestiones tan básicas como el trabajo, la seguridad social, la salud, la educación, la alimentación, el agua, la vivienda, un medio ambiente adecuado y la cultura" ( https://bit.ly/2HDlaO5).

Dicho de otra forma, derecho a la ciudad. Pero, ¿qué es el derecho a la ciudad? Es un derecho colectivo, es el derecho de toda persona a crear ciudades que respondan a sus propias necesidades, el derecho de cada individuo a imaginar y construir su ciudad, la ciudad que los muchos, no los pocos, quieren. El derecho a la ciudad como lo afirma David Harvey, no es simplemente el derecho a lo que ya está en la ciudad, sino el "derecho a transformar la ciudad en algo radicalmente distinto".

¿Novedoso? No tanto. Son ideas que tienen ya 50 años en evolución, sus productos o expresiones más logradas y difundidas, están en: la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (https://bit.ly/1wi8fXA), la Nueva Agenda Urbana (ONU-Habitat en https://bit.ly/2tnDZOp).

¿Porqué no darle una oportunidad, a nivel local, a esta forma de hacer ciudad? Esta forma de hacer ciudad en la que todas las voluntades cuentan, donde todos podemos imaginar la ciudad que queremos, donde todos podemos construir y alcanzar el objeto del deseo colectivo: nuestra ciudad, la ciudad donde queremos vivir, la ciudad que nos protege, nos abriga y nos potencia.

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