La economía de la vejez


En los cabellos blancos está la sabiduría y en la edad avanzada, la inteligencia", Job 12:12-14.

· En la época bíblica, tanto el pueblo de Israel como diversas culturas de ese tiempo y región estaban organizadas en tribus divididas en grandes familias. En esta organización tribal, los jefes por designación eran las personas de mayor edad, debido a que se les atribuía más conocimiento y experiencia, definición moderna de "sabiduría". ¿Por qué hemos perdido en el mundo occidental ese legado tan contundente y convincente? 

· Conversando con mis amigos Arturo García y Humberto González, repasamos los atributos de una persona entre los 60 y 75 años: en cuanto a la oferta de talento maduro, lo que estamos dejando de valorar en la edad avanzada de una persona es precisamente lo propuesto por el discurso de la Gerotrascendencia; tenemos una tendencia natural a reiterar los aspectos negativos, cuando se trata de enjuiciar a un grupo poblacional. 

· Un gran tema es que estos personajes, tal vez por primera vez en la edad adulta, intentan reforzar su identidad: siempre fueron el padre de familia, el pariente de alguien, el trabajador o ejecutivo de alguna empresa, el miembro de un club, pero en esta edad el individuo empieza a ser él mismo, con toda la potencialidad que esto conlleva.

· Por otra parte, en la tercera edad se tienen acumuladas muchas experiencias, por lo que la capacidad para arriesgarse es más fina; se toman riesgos calculados con sabiduría, a diferencia de cuando se es joven. La persona mayor, cuando establece claramente a qué se va a arriesgar y acepta hacerlo, inicia un proceso de autoaprendizaje y autoayuda para lograr lo que va a emprender. De esta manera, el emprendimiento con innovación exitosa es característico de los adultos mayores, no de los jóvenes, como lo dicta la sabiduría convencional.  

· Al rebasar la sexta década de vida, las personas se vuelven más cuidadosas de ellas mismas, de su salud, su dinero, su tiempo y se interesan en apoyar a los demás. Se manifiesta entonces una necesidad natural interna de ayudar y trascender. Frecuentemente la iniciativa para lograrlo se traduce en querer aprender para poder enseñar.

· En cuanto a la demanda, es innegable la necesidad de experiencia, conocimientos – sabiduría – en los procesos de toma de decisiones de la empresa. Lamentablemente, el equilibrio económico no se da, porque no existen mecanismos claros para estructuralmente emplear a una persona de la tercera edad. 

· En la antigüedad, no dudaban en poner a la cabeza de una institución al mayor; actualmente nos conformamos con no saber cómo aprovecharlo.


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