Monterrey
Hugo Salinas Price
Opinión

Deudas pendientes

La ‘economía’ mecanicista (I/II)


Nuestro mundo se acerca a un punto de inflexión financiera que puede estar a pocos meses de distancia. Cuando lleguemos a ese punto de inflexión, las consecuencias destructivas del colapso financiero serán inmensas y en cuestión de unos cuantos días nuestro mundo cambiará mucho más de lo que podemos imaginarnos.

La sombra de la nueva realidad que se aproxima ya está sobre nosotros y podemos percibir una idea de lo que vendrá; esto nos permite hablar de nuestra civilización en tiempo pasado.

El profesor Joseph A. Tainter, de la Universidad de California, escribió un libro muy interesante con el título El Colapso de las Sociedades Complejas. En resumen, el mensaje del libro es que todas las sociedades tienen la costumbre de elevar la organización de todos sus asuntos hasta un nivel tal que deja de resultar atractivo para sus miembros vivir en ellas. Entonces, comienzan a abandonar su sociedad original y buscan un lugar diferente para vivir; o, de lo contrario, se desaniman y se vuelven incapaces de defenderse de individuos incivilizados que invaden esa sociedad (véase el caso actual de Europa).

Sin lugar a dudas, la percepción de Tainter es correcta. En la mayoría de los lugares y de los aspectos, nuestro mundo actual está ‘sobre organizado’. La gente que piensa las cosas con más profundidad está preocupada, se siente incómoda y busca un lugar para refugiarse de las cargas que imponen sus sociedades ‘sobre organizadas’ (el ejemplo más reciente en la Ciudad de México, las ‘fotomultas’). Pero el problema es a dónde ir. Hay por ahí muchas islas muy tranquilas que se antojan para pasar unos días de vacaciones, pero ¿realmente alguien quiere vivir en ‘Bali Hai’?

No obstante lo anterior, ésta no es la razón de fondo por la cual nuestro mundo enfrenta una situación tan grave. No es sólo cuestión de ‘sobre organización’ y demasiado gobierno. Un cambio espiritual de gran alcance se ha apoderado de la humanidad. Este cambio espiritual comenzó en el nacimiento de la Era de la Ciencia, en el Siglo XVII, cuando el inglés Francis Bacon estableció las reglas necesarias para lograr éxito en la investigación del mundo físico, conocidas como
el método científico.

El método científico implica experimentación controlada. El método científico proclama una verdad científica cuando se observa y se comprueba un resultado invariable en experimentos controlados. Por ejemplo: podemos afirmar científicamente que si ponemos a hervir un huevo de gallina en cualquier lugar que esté al nivel del mar, tendremos un huevo cocido al cabo de doce minutos.

El método científico logró un éxito tan grande que ahora la humanidad puede enviar hombres a la Luna. De hecho, ese es el problema: las ciencias físicas han tenido tanto éxito que ahora su metodología se utiliza en campos no susceptibles de analizarse de la misma forma. En concreto, nos referimos a la ‘Economía’ –la economía, tal como hoy se enseña en todas las universidades
reconocidas del mundo.

La ‘Economía’ actual es hija de la Física, y se ve y camina y habla igual que su madre, la Física.

Para empezar, el concepto falaz central es: ‘la Economía’.

En Física, cuando decimos ‘‘el huevo de la gallina’’ sabemos exactamente a qué nos referimos. Sin embargo, cuando los economistas actuales hablan sobre la economía, resulta que cada uno tiene una interpretación diferente sobre lo que significa exactamente ‘la economía’. Y desde ahí comienzan las falacias. De lo que estos ‘economistas' hablan probablemente sea 'la actividad económica de un grupo de seres humanos que viven dentro de las fronteras del país X’. Y punto.

Sin embargo, ¿cómo definen la ‘actividad económica’ nuestros economistas? Los economistas dicen que actividad económica es una actividad que implica un intercambio de dinero, o quizás de crédito, y por lo tanto, por definición, la actividad económica tiene que expresarse en cifras de dinero. Así que todas las actividades y elecciones humanas que no involucran el uso de dinero, no interesan a estos ‘economistas’, ya que hablar de dinero necesariamente implica números y, al igual que en la Física, éstos son la esencia de la economía actual.

¿Qué podemos decir acerca de una ‘economía’? ¿Acaso podemos deducir algo acerca de los seres humanos, basados en los números? Utilizar números para analizar a un grupo nacional de seres humanos, con alguna esperanza de llegar a alguna verdad, es completamente inútil.

Los números pueden darnos una aproximación de lo que está sucediendo en un país, pero, sin duda, solamente podremos obtener eso, una aproximación. Y nada más. Por ejemplo: México es un país con un gran número de personas pobres –tal vez la mayoría de la población. Los ‘economistas’ y sus amigos, los políticos, lamentan esta situación no deseable y prometen hacer ‘algo’ al respecto –‘algo’ que invariablemente termina por llenar los bolsillos de los políticos con dinero extraído mediante impuestos. Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de personas pobres en México, las encuestas internacionales han demostrado que la población mexicana es una de las poblaciones más felices del mundo. Así que vea usted, cómo los ‘economistas’ cuentan números, mientras que las encuestas han registrado lo que está en el corazón del pueblo mexicano. Y es imposible asignar un precio a la satisfacción del corazón.

A continuación, algunos términos de la verborrea de estos retoños de la Física, los economistas actuales, que intentan describir actividades humanas con términos propios de la Física:

Términos de temperatura, para medir el calor físico: ‘‘La economía se está [calentando, sobrecalentando]’’. ‘‘La economía se está [enfriando, congelando]’’.

Términos de velocidad, para medir el movimiento físico: ‘‘La economía se está [acelerando, desacelerando, frenando]’’. ‘‘La velocidad del dinero en circulación’’.

Términos de masa, para medir objetos físicos: ‘‘La economía está en [expansión, contracción]’’.

Términos de estado físico (gaseoso, líquido o sólido, en Física tradicional): ‘‘La demanda de [bonos, acciones, materias primas] se ha evaporado’’. ‘‘El mercado de [bonos, acciones, materias primas] está en liquidación’’. ‘‘El dólar es una moneda sólida’’.

Esta verborrea se desconecta por completo de cualquier realidad humana cuando las variables se reducen a simples números, como en la Física, y luego se combinan en funciones matemáticas para producir ecuaciones indescifrables.

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