Monterrey
Hugo Salinas Price
Opinión

Deudas pendientes

La ‘economía’ mecanicista (II/II)


Los economistas actuales aman las ecuaciones, adoran la simplicidad de la célebre fórmula: E=mc2.

Sin embargo, la realidad es que la actividad humana no funciona sobre la base de equiparar una cosa con otra; funciona eligiendo entre lo que es preferible y menos preferible. En otras palabras, no equiparando las cosas, sino diferenciándolas en cuanto a la satisfacción que ofrecen.

Los economistas actuales presumen las ecuaciones y sus derivados, las gráficas, en la cara de los novatos que no ‘saben’ economía; dicen tener conocimientos superiores y así se convierten en candidatos para ascender al reino de las altas finanzas y la banca central.

Las gráficas se han vuelto tan importantes para los economistas actuales, que en Europa han llegado a creer que éstas efectivamente reflejan alguna realidad; por lo tanto, si una gráfica muestra que las tasas de interés han disminuido hasta cero pues ¿por qué no podría haber tasas inferiores a cero? Después de todo, en Física tenemos temperaturas por encima de cero y por debajo de cero, ¿por qué no también tasas de interés por debajo de cero, así como es lo habitual, por encima de cero? Los economistas ortodoxos conciben su labor como una rama de la Física, y por lo tanto se dedican a dirigir la sociedad para su propio bien, como buenos ingenieros. Así llegamos a la locura absoluta de la ‘política de tasa de interés negativas’, concepto tan absurdo como un hipotético reloj que caminara para atrás y midiera el tiempo ‘en reversa’.

Uno de los elementos fundamentales de la economía actual es calcular la cifra que pretende medir la actividad de una nación. A este intento absurdo por definir, con un número determinado, la actividad de todos los seres humanos de un país, se le llama: ‘determinar el PIB o Producto Interno Bruto’.

La tontería del pseudo concepto de ‘PIB’ resulta muy evidente cuando vemos cómo los economistas ingleses decidieron arbitrariamente mejorar las cifras que presentan a los políticos y aumentaron el PIB, al incluir a los ingresos las actividades anteriormente excluidas, como el narcotráfico y la prostitución. Lo siguiente que vamos a ver es cómo asignan precios a las tareas que realizan las amas de casa, tales como preparar la comida, barrer, tender la cama y hacer el amor con su marido; para eso tomarán el salario promedio de una cocinera, el salario promedio de una persona dedicada a limpieza y el precio promedio de contratar a una prostituta; sumarán todos los promedios y así determinarán cuál es el precio en números de la actividad que realiza un ama de casa. Este número lo pueden multiplicar por la cantidad de amas de casa del país y así obtener una cifra que se añada al PIB. ¿Por qué no?

El error de ignorar la Calidad y las preferencias que nacen cuando el ser humano compara las satisfacciones que le ofrecen diversos bienes o actividades, así como introducir la Cantidad en los asuntos humanos, siendo que ésta pertenece al ámbito de la Física, son errores que originan en la decadencia espiritual de la humanidad. En esencia, abandonar la Calidad es negar la existencia del espíritu humano, que es donde nace la capacidad de valorar. Los economistas nos consideran a los seres humanos como simples máquinas que consumimos y producimos, y así nos tratan en sus fórmulas engañosas. Se ignoran las valoraciones o las preferencias de los seres humanos de carne y hueso, porque éstas no pueden expresarse con cifras.

Puesto que la economía actual sólo es una ciencia falsa que imita la metodología de la Física, la labor de los ‘economistas’ –en la Fed, en el BCE, y en todos los bancos centrales en el mundo– no es una labor ‘científica’ en absoluto; lo único que hacen es imponer a naciones enteras sus propios juicios de valor, mientras destruyen los mercados libres, que son verdaderamente impersonales.

La ‘Nueva Escuela Austriaca de Economía’, tal como la expone el profesor Antal Fekete en su página web, www.professorfekete.com, es la verdadera Economía. Con base en el pensamiento original de Carl Menger, fundador de la Economía Austriaca, esta escuela evita rigurosamente el error de seguir la metodología de las ciencias físicas. Nuestros actuales ‘economistas’, imitando a la Física, usan números, a diferencia de la ‘Nueva Economía Austriaca’, que se basa en los Principios de la Lógica. Lamentablemente, tanto los postulados de la ‘Economía Austriaca’ de Ludwig von Mises como los avances de la ‘Nueva Economía Austriaca’ de Fekete, están muy lejos ser bien vistos en los círculos académicos actuales.

La ‘Economía’ de hoy imita la metodología de la Física debido al enorme prestigio que esta ciencia ha acumulado durante los últimos cuatro siglos, y así conduce a la humanidad a un colapso económico, político y social que marcará el fin de una Era.

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