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En la entrada de una universidad en Sudáfrica está el siguiente mensaje, para reflexión de los estudiantes, de los profesores, de los padres de familia y de la comunidad: "Para destruir una nación no se requiere de bombas atómicas o misiles de largo alcance. Sólo se necesita bajar el nivel de educación y permitir que se copie en los exámenes". 

Este mensaje lo recibí de un colega, pero al buscarlo en Internet aparece en un gran número de mensajes y publicaciones, pues resalta un tema que debería de ser prioritario para lograr una transformación-enriquecimiento positivo en nuestro país a través de una educación de calidad y pertinencia, que sea útil para la vida y el trabajo de nuestros jóvenes y adultos. El mensaje continúa diciéndonos lo que sucede cuando está fallando la educación: 

"Pacientes mueren en manos de tales doctores; edificios colapsan en manos de tales ingenieros; dinero es perdido en manos de tales economistas y contables; humanismo muere en manos de tales religiosos; la justicia muere en manos de tales jueces", pues en esencia: "el colapso de la educación es el colapso de la nación". 

¿Dónde perdimos el camino?, ésa fue la pregunta que nos hizo un conferencista uruguayo en el Encuentro Internacional de Educación Superior organizado por la UNAM en la Ciudad de México ya hace buen tiempo. 

La pregunta la hizo al comentar la necesidad de rediseñar y cambiar nuestro sistema educativo.

 El describió primero el sistema educativo que se usaba en la Edad Media. En ese tiempo el profesor atendía a grupos heterogéneos de personas en cuanto a sus saberes, habilidades y deseos de aprendizaje. Por lo que tenía que atender a cada alumno en forma individual, así en el lugar de aprendizaje los alumnos estaban estudiando temas distintos, tampoco había la necesidad de que los alumnos estuvieran reunidos al mismo tiempo, pues podían estudiar en el lugar que para los alumnos les parecía el mejor.

¿Dónde perdimos el camino?, su respuesta apuntó a dos eventos: la Revolución Industrial y la Revolución francesa. Pues ante la necesidad de una mano de obra educada con conocimientos similares e iguales para una manufactura estandarizada, rápidamente pensaron en aplicar los mismos conceptos usados en la manufactura estandarizada y en línea al sistema educativo escolarizado.

¿Este nuevo enfoque educativo qué generó? El diseño de un sistema educativo homogéneo, el mismo para los estudiantes del mismo año académico, presuponiendo que los alumnos tienen los mismos intereses y la misma velocidad de aprendizaje. Lo homogéneo se refleja en los contenidos educativos, en los métodos de enseñanza, en los programas de estudio, en el horario, todo ello homogéneo en todas las escuelas del país, tratando de educar a un grupo supuestamente homogéneo de alumnos. 

¿Por qué tenemos organizado así el sistema educativo? La respuesta fue inmediata por parte de los participantes en el encuentro: nuestras escuelas están diseñadas para el beneficio de los administradores de las mismas, para los profesores, para los editores de libros de texto, de los papás y de los responsables de los sistemas educativos. Desde luego, el hecho de que este sistema "no sirva" a un buen número de alumnos es un aspecto secundario.

¿Qué sistema educativo se nos recomendó?: 1.- Tener un plan de estudios adaptado a las necesidades de nuestros alumnos, para su vida y su trabajo. 2.- Con un ritmo de estudios adaptado a su capacidad de aprendizaje y al tiempo que tienen disponible para estudiar. 3.- Proveyendo una buena variedad de actividades que contribuya a su formación integral. 4.- Dándoles acceso a los materiales de estudio necesarios en forma presencial o virtual. 5.- Procurando tomar y revalidar los conocimientos adquiridos de otra manera distinta a la escolarizada. 6.- Procurando que su lugar de residencia y sus horas de trabajo no sean un obstáculo para su progreso en los estudios. Sin duda éste es un tema en el que deberíamos de reflexionar los educadores.

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