La ética de los grandes datos


"Los principios morales es algo que las personas de inteligencia media nunca respetan. Al no respetarlo, carecen de conciencia, y al carecer de conciencia, persiguen solo el beneficio. Pero, mientras persiguen el beneficio, les es absolutamente imposible tener la certeza de alcanzarlo", Lü Bu-wei, 246 a.C.

· Hace unas semanas, me sorprendió un comunicado de prensa de la Universidad de Arizona que anuncia está utilizando las credenciales académicas (ID cards) para monitorear y predecir el comportamiento de sus estudiantes. Cada vez que un estudiante utiliza su tarjeta, deja un rastro digital en más de 700 ubicaciones, incluyendo salones de clase, bibliotecas, laboratorios, oficinas administrativas y académicas, instalaciones deportivas, tiendas, cafeterías, librerías, residencias y maquinas vendedoras. Esta información, utilizando inteligencia artificial, monitorea y revela las rutinas, relaciones e interacciones los estudiantes, presumiblemente para "predecir si el individuo seguirá en la Universidad de Arizona los siguientes años". Entre otras cosas, la información se está utilizando para establecer estrategias puntuales con el propósito de retener a los desertores potenciales; una especie de "Amazon académica". ¿Estamos llegando a los limites de la privacidad y de la libertad en la toma de decisiones?

· En cuanto a la ética del manejo de los Grandes Datos, especialistas proponen contestar asertivamente estos cuestionamientos: ¿Hasta qué punto colectar y utilizar la información es consistente con las estrategias institucionales? ¿Se comunica, de manera clara y extensiva el propósito y alcance, a los individuos sujetos a los datos a recolectar? ¿Es consciente la institución de los riesgos inherentes a la recolección, análisis y uso de ésta información? ¿Cuenta la institución con estrategias y recursos para mitigar los efectos negativos previsibles? ¿Está dispuesta la institución a resarcir los daños individuales y sociales desde todos los ángulos, de forma expedita? 

· Los campos de atención no difieren mucho a aquellos en otros ámbitos de los negocios o instituciones educativas y sociales: primero, es fundamental garantizar que el usuario, consumidor – o alumno – se beneficia con la información, tanto como la empresa. Segundo, debe de instalarse una cultura de mejora continua, de minimización y eliminación de gestión de datos potencialmente invasivos. De la misma manera, es fundamental asegurarse que el presunto beneficio de la información se mantiene a través del tiempo. Cuarto, es un imperativo ser transparentes e inclusivos en cuanto a la recolección y despliegue de la información obtenida. Por último, y de particular importancia, la institución debe de asegurarse en mitigar o eliminar de inmediato cualquier impacto negativo en todos los grupos de interés involucrados.

· Lo que es evidente, es que "algo" está cambiando sensiblemente en la manera como creamos y utilizamos el conocimiento. Propongo que adicionemos a este cambio la dimensión ética, antes que el primero se desborde y transforme – o relaje - a su vez, nuestra perspectiva moral. 


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