La Final soñada


Se acabó la espera de casi medio siglo: ¡habrá Final regia!, y la ciudad de Monterrey ya ingresó en un estado único de ebullición como nunca antes en la historia del futbol profesional mexicano.

Un Rayados auténtico se encargó de aceptar la invitación que el sábado ya le había extendido Tigres. Aplastó al Morelia con un 4-0 (en la Vuelta de la Semifinal: 5-0 global) y se puso de frente de cara al Clásico, tan soñado como merecido para definir al mejor del Apertura 2017.

Porque si hubo dos equipos en el torneo que fueron una máquina de tumbar rivales fueron precisamente los dos primeros de las posiciones, y la lógica no falló.

Productividad al máximo y jerarquía a pleno, tanto Rayados como Tigres, para desafiarse en una de las Finales más estridentes que se recuerde en la Liga. Una Final plagada de condimentos asociados a la gloria y a la paternidad. Un duelo que puede fracturar y marcar la historia para siempre.

A Rayados le faltaba liquidar la serie, y lo hizo sin tanto trámite con un implacable Rogelio Funes Mori en plan matón -firmó un ‘hat-trick’-. Le alcanzó un tiempo para imponer la autoridad vía su mejor arma: la contundencia y lo liquidó.

Y lo hizo frente a un Morelia, cuya autodestrucción llegó tan pronto se descuidó de la letalidad del cuadro de Antonio Mohamed. 

Morelia cometió cuatro pecados gravísimos en media hora, por el cual recibió semejante condena: perdió de vista un pelotazo de 50 metros; erró un penal, provocó irresponsablemente otro y el portero Sosa le entregó el 3-0. Demasiadas imprudencias para la letalidad de un Rayados oportunista y de talla ancha.

Con la amplísima ventaja, la clasificación asegurada y espacios, Rayados lo despedazó al Morelia. En menos de media hora, Monterrey le avisó no a Morelia, sino a Tigres, que su puntería y su jerarquía está intacta.

Quizás le sobró un tiempo al partido, pero no menos importante para una masa de aficionados ávida de gloria. La gente y el equipo saborearon una paliza que se estiró con un gol de cabeza de Funes Mori.

El 4-0 confirmó que Rayados, el gran candidato al título, está en plenitud para esperar a un Tigres furioso en una Final, que se anhelaba por allá desde 1974, cuando el primer Clásico Regio comenzó a construir una rivalidad icónica y desbordante como pocas.


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