La ´guerra comercial´ ya es una realidad


A estas alturas todavía mucha gente se pregunta qué está pasando y por qué es tan importante esto que se conoce como ´guerra comercial´, y que se ha reactivado a raíz de las más recientes decisiones del presidente de EUA, Donald Trump, en materia de tarifas comerciales.

Como recordará, primero fue hace unas semanas el impuesto de 25% y 10%, respectivamente, a las importaciones de acero y aluminio desde Canadá, México y la Unión Europea. Pero el viernes pasado, Trump arremetió también contra China al anunciar aranceles por $50,000 millones de dólares, y amenazó con aumentar ese monto en caso de que los chinos contraatacaran con medidas similares.

Como eso es justo lo que ocurrió casi de inmediato por el mismo monto, ayer la Casa Blanca instruyó a la oficina del representante comercial de su país, a analizar aranceles adicionales hasta por $200,000 mdd. Beijing, por supuesto, contestó que habrá más represalias espejo si eso ocurre.

Como ve, es un juego de nunca acabar, donde quienes quedan en medio como rehenes de las decisiones de sus respectivos gobiernos son los consumidores, personas y empresas, que son los que terminarán pagando más caro por sus importaciones, lo que afectará tanto al sentimiento del consumidor como a la inflación.

En Washington se quejan de las políticas industriales chinas, la falta de acceso a los mercados de ese país y por el déficit comercial de su país con el gigante asiático por $375,000 mdd. El FMI ha descrito a esta guerra arancelaria como un riesgo para el crecimiento global.

¿Por qué entonces Trump está actuando así? Bueno, en parte porque son tiempos electorales allá para el Congreso, y busca a como dé lugar seguir mejorando su imagen y la del Partido Republicano ante los votantes.

Vende mucho la idea de que está defendiendo los intereses de empresas y trabajadores americanos. Pero también, y eso hay que decirlo, aunque carga con todo el descrédito, la realidad es que Trump sí tiene razón en que muchos de sus socios comerciales no pagan impuesto por vender en EUA, pero sí lo cobran para que productores estadounidenses puedan vender en sus territorios.

Nadie sabe en qué va a terminar este enredo comercial, pero lo cierto es que Trump está dispuesto a demostrar que no alardea nada más con sus amenazas de aranceles. Mucho ojo a los mercados porque si esto sigue escalando, las bolsas de valores podrían desplomarse próximamente y disparar al alza precios de activos refugio como el dólar y el oro. Un costo que el propio Trump ha dicho que estaría dispuesto a pagar, pero que afectaría en demasía a activos como nuestro peso.


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