OpiniónMonterrey
Más del autor

Impuestos a herencia y nueva izquierda

Dos enfoques, ¿cual deberíamos de tener?

Otra de Cri-Cri

Por qué creo en Dios

¿Vivir en paz?

La seguridad del presidente

Sin vergüenza

La importancia del silencio


"En muchos momentos de la vida, el silencio es la respuesta más sabia", Paulo Coelho. Cuando dé una conferencia, ingeniero, iníciela con un minuto de silencio y

después comente este mensaje de la Madre Teresa, así me recomendó Katchumo, mi asesor de Santa Catarina: "Cualquier vida espiritual comienza con el silencio, la tranquilidad, la serenidad. Dios es amigo del silencio, y el silencio lleva a la oración, La oración lleva a la fe, la fe lleva al amor, a la compasión, a la entrega. El amor lleva a la paz y la paz lleva al silencio".

¿Qué nos dicen los expertos al respecto? Me pregunté. Claro, busqué esa comunicación a través de Internet y me encontré que: "El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena.

"En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento. Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía. Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial.

"Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de ´ecosistema´ que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos". Qué excelente comentario que se comparte en el siguiente sitio: https://bit.ly/2vQ8dgW.

Me encantó también un mensaje en: https://bit.ly/2OC5rmk, en el cual se nos comenta que: "Cuando Western Union le pidió a Thomas Edison que ´mencionara un precio´ por el teletipo que había inventado, él le pidió varios días para pensarlo. Su esposa le sugirió pedir $20,000 dólares, pero él pensó que esa cantidad era exorbitante. A la hora acordada fue a la reunión todavía no muy seguro de la cantidad que iba a pedir cuando el oficial le preguntó: ´¿Cuánto?´. Él trató de decir $20,000 dólares, pero las palabras no le salían de la boca. Finalmente el oficial rompió el silencio y le preguntó: ´Bien, ¿qué le parece $100,000 dólares?´".

Como ven, estimados lectores, se nos indica en este mensaje que: "A menudo el silencio le permite a otros decir algo mejor de lo que hubiéramos dicho nosotros mismos. Al quedarnos callados otros se interesan más por nuestros pensamientos; entonces cuando tenemos una audiencia interesada, nuestras palabras tienen mejor impacto".

En el mismo mensaje se nos destaca que "la Biblia nos dice que aun el necio, cuando calla, es contado por sabio (Proverbios 17:28). En ese sentido, el silencio puede evitar que nos veamos en una situación embarazosa. La gente puede pensar que somos más inteligentes de lo que realmente somos".

También nos recomiendan que: "cuando se sienta movido a expresar una opinión, mida el impacto de sus palabras y mantenga esto presente: entre menos diga, mejor. No podemos buscarnos problemas por lo que no hemos dicho. Como Edison, nosotros podemos beneficiarnos de nuestro silencio". Como ven, calladitos nos vemos más bonitos y hasta más listos, pues.

El mensaje termina con una excelente reflexión: "A menudo me arrepiento de lo que dije; nunca de haberme quedado callado".


Volver arriba