La magia del manuscrito


"Desperado, ¿Por qué no recobras tu sensatez?... yo sé que tienes tus razones, pero las cosas que te gustan tal vez te puedan lastimar", The Eagles, 1973.

· Hace unos días, mi hija Alejandra me recordó el valor de registrar a diario nuestros pensamientos y sentimientos; lo preciado de hacerlo en una modalidad olvidada utilizando papel y lápiz, como antaño nos enseñaron nuestros padres. ¿Por qué hemos perdido la verdadera dimensión de lo manuscrito?

· A diferencia de un teclado convencional o digital, escribir a puño y letra encierra un hechizo que no reconocemos o recordamos, que nos conduce a la anhelada atención plena. Registrar lo que pasa por la mente nos acerca a la posibilidad de capturar los mejores momentos de nuestra vida. 

· Escribir de esta manera presenta innumerables ventajas, mismas que de alguna manera hemos ultrajado por la llegada de artefactos electrónicos móviles e inmóviles, y ahora sumando la inevitable amenaza del reconocimiento de voz. Creando un manuscrito canalizamos nuestras frustraciones o enaltecemos nuestros logros al transferir los sentimientos al papel. Nos ayuda a clarificar nuestros pensamientos, darle forma a las ideas, precisar nuestras perspectivas. 

· De la misma manera, fortalecemos nuestra capacidad de imaginar, de conectar los planes a nuestros anhelos y fantasías. Investigaciones recientes indican que escribir, aun con mayor intensidad que leer, se asocia a dormir tranquilamente, mejorar nuestro humor y bienestar. Hacerlo a puño y letra nos obliga necesariamente a desacelerar el proceso de escribir, pensar mejor lo que trasmitimos, activar muchas más áreas del cerebro que haciéndolo con un teclado, físico o virtual. Cuando lo hacemos de una manera planeada y estructurada, además a incursionar de forma ordenada nuestro interior, podremos enfocarnos productivamente en nuestras metas, clarificar aun nuestros sueños más imprecisos. 

· Barrie Davenport, en Peace of Mindfulness, argumenta que la palabra escrita impone a su creador un desprendimiento natural a partir de los mensajes recibidos por otros medios. Este desprendimiento conduce a la libertad y la paz interior, expandiendo nuestra capacidad de observación, interpretación y creatividad. 

· Por otra parte, pruebas realizadas en poblaciones escolares demuestran que el movimiento secuencial de los dedos derivado de escribir a mano, activa diversas regiones del cerebro asociadas al procesamiento de información y a la memoria. Está comprobado que se generan más y mejores ideas al escribir a mano que haciéndolo con una computadora. La pregunta persiste: ¿por qué nos asusta crear manuscritos?

· Cuando observo las figuras deambulantes concentradas en un móvil "inteligente", me pregunto si en realidad, al no querer exhibirnos como primates en este darwinismo digital que sobrellevamos, de forma acelerada estamos retrocediendo evolutivamente. Un manuscrito, tal vez, podría invertir el proceso.


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