La muerte de los Estados-nación


Doug Casey es un especulador pintoresco. Se define como "anarcocapitalista", es un millardario gringo que vive en Argentina (en su propio fraccionamiento rural de lujo, entre puros ricotes como él) y tiene una mente original y claridosa. Casey opina que los Estados nacionales, en su mayoría, han sido una "molestia ineficaz, contraproducente y costosa", están en vías de extinción y son un "testimonio de lo irreflexiva que es la persona-promedio".

Definitivamente, los estados nacionales están en declive, "y eso es algo bueno, nada de qué preocuparse. Es motivo de optimismo. La pregunta es por qué se están cayendo a pedazos. El concepto de Estado-nación surgió con el Tratado de Westfalia en 1648, y es importante porque redirigió el concepto de ´lealtad´ que se tenía hacia un individuo (un príncipe o un rey), a una entidad abstracta, el Estado. Un área geográfica ahora no era tanto la posesión de un gobernante, como la posesión de un Estado. Esto dio origen al nacionalismo, que es tan sólo un tribalismo en mayúsculas".

Hoy la idea de Estado-nación está llegando a su fin. "Ahora casi cualquiera puede ir a casi cualquier lugar gracias a los viajes en avión; ya no estás casado con un lugar, como un siervo medieval. Y puedes comunicarte con cualquier persona en cualquier parte del planeta gracias a Internet; eso hace que sea mucho más difícil mantener a todas las ovejas pensando lo mismo. Hace 370 años la gente se dio cuenta de que era completamente ridículo y disfuncional ser leal a un matón que, por accidente de nacimiento o por competencia militar, se imponía como rey. Ahora ese ciudadano descubre que es igualmente estúpido ser leal a un gobierno que dirige su país".

Lealtades

Ahora supuestamente tu lealtad ya no es hacia un individuo sino hacia una entidad abstracta: el Estado. Pero en realidad tu lealtad debería ser hacia las personas que comparten tus valores, tu filosofía sobre la vida, lo que sea importante para ti, incluidas tu religión o tu ocupación o tal vez hasta tus aficiones o pasatiempos. ¡Pero claro! Yo tengo más en común con mis contactos y fuentes en la web, en todo el mundo, que con el 99.99% de mis compatriotas.

El Estado-nación es ahora un anacronismo y está cerrando, aunque no lo parezca y de patadas de ahogado (la proclama trumpiana Make America Great Again es un ejemplo egregio de reacción contra un globalismo totalitario). Y yo concuerdo con el diagnóstico irreverente de Doug: "El Estado nacional tradicional es disfuncional, destructivo y sirve cada vez menos para un propósito útil. Todo lo que hace es imponer impuestos, regular, perseguir y conducir guerras".

Licencias, permisos, pasaportes, actas, credenciales, restricciones... te pasas la vida tramitando papeles para abrir, para cerrar, para operar, para casarte, para descasarte, para existir, para dejar de existir.

Guerrear: una estupidez interminable

La gente se asustó hace un par de semanas cuando parecía que Estados Unidos podría comenzar una guerra nuclear con los norcoreanos o con los rusos y chinos (comenzar y terminar, porque un choque de esos durará horas o cuando mucho días, y una vez detonado no hay manera de detenerlo). No pasó entonces y no pasará ahora con Irán. Tambores de guerra, pero puro ruido mediático. No hay borracho que coma lumbre. Y Trump-Putin-Xi sin duda se la pasan borrachos de poder, pero ni Netanyahu-Israel ni Jamenei-Irán están tan locos de odio.

Cada gobierno en el planeta quiere mantener su poder y lucha para no perderlo. Vimos eso recientemente con España y Cataluña. Hace unos años también lo vimos en la República Centroafricana, donde los cristianos y los musulmanes se estaban machacando unos a otros con machetes por el control del gobierno.

"Por cierto, me dirigía allí desde París en ese momento, y era simplemente imposible. Ni siquiera es un país real. Si tan sólo el 1% de los estadounidenses (de hecho, alguien en el planeta) ha oído hablar del lugar, me sorprendería. Pero es un Estado-nación, con los mismos derechos de voto que tienen EUA y China en la ONU. Cada uno de estos llamados países, sobre todo los del tercer mundo, son constructos completamente arbitrarios y artificiales. Y todos están en bancarrota. Incluyendo EU". Debido al gasto bélico, principalmente.

Pero, una objeción: los gobiernos son cada vez más intrusos y controladores. ¿Eso no respalda la idea de que los Estados nacionales se están volviendo más poderosos, no más débiles? Bueno, al contrario: son expresiones de fuerza coercitiva, no de autoridad moral. Y es obvio, hoy en todos los países los ciudadanos tienen mucha menos libertad que hace 100 años. La cantidad de leyes y reglamentos se ha disparado.

"Igualmente malo, el impuesto a la renta está en todas partes; no existía casi en ninguna parte antes del Siglo XIX. Peor aún, el dinero en todas partes ahora es sólo una ficción. Antes de principios del Siglo XX, el dinero era completamente internacional. Era oro, que fue aceptado en todas partes. Y en aquellos días no necesitabas un pasaporte ni visas, sólo el dinero suficiente para viajar y mantenerte".

Cierto, el nivel de vida era más bajo en aquellos días. Pero las cosas han mejorado gracias a la tecnología, a pesar de que el gobierno está secuestrando capitales de las empresas y asignándolos mal para fines políticos. La tecnología ha avanzado tremendamente en los últimos cien años. Pero muchas personas confunden el aumento de los niveles de vida con el crecimiento de los gobiernos. Los gobiernos no han crecido porque crean nueva riqueza, sino porque confiscan riqueza y la utilizan contra sus súbditos (o sea, nosotros).

"Pero ahora la mayoría de ellos están en bancarrota, a pesar de que han tomado impuestos de niveles triviales a niveles monstruosos. Incluso, con esas enormes cantidades adicionales que han robado al inflar sus monedas, todavía están en quiebra. Sospecho que estamos llegando al final del juego, pero ésa es otra historia".

El colapso que viene

"La próxima gran crisis será de naturaleza monetaria, gracias a los bancos centrales. Sólo unos pocos bancos centrales existían hace 100 años. Simplemente no eran necesarios, porque todos usaban dinero de productos básicos. Y los bancos comerciales operaban con sólidos principios clásicos. Es una historia diferente estos días. Los bancos centrales y los bancos comerciales son esencialmente esquemas de Ponzi y motores de inflación. Es una razón importante por la que los ricos se están volviendo más ricos, lo cual está bien, excepto que hoy es a expensas de la clase media.

"Todo esto va a explotar. Y la próxima crisis será una para los anales de la historia. Comenzará como una crisis monetaria, pero se convertirá pronto en una crisis económica, política, social y militar".

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