La presa reclama su agua


El drama por la falta de agua en la presa La Boca ya ha agotado la paciencia de los vecinos. El sábado hubo una manifestación pacífica en el lugar, donde ciudadanos, comerciantes y hasta regidores de Santiago le exigieron a las autoridades “acciones inmediatas” para revivir el embalse.

La queja tiene un razonable argumento: datos de la Conagua emitidos el 5 de junio indicaron que la capacidad de la presa era de 51.69%, por debajo del 54% que reflejó el pasado 19 de mayo, fecha en la que se había prometido recuperar en un par de semanas el agua perdida.

La situación es crítica por dos cosas: por un lado no se cumplió la promesa de Agua y Drenaje de restablecer el llenado del embalse dentro del plazo establecido.

Y, por el otro, hoy hay menos agua que antes. Es decir, nada ha mejorado, sino todo lo contrario: el panorama ha empeorado.

Ayer, día normalmente en que el flujo de visitantes aumenta en este paraje emblemático, la clientela de los comercios del sector ha sido relativamente baja comparado con algunas semanas atrás.

“Como comerciantes nos vemos altamente afectados por todo esta situación. No sólo falta agua, sino también hay mucha suciedad. Incluso, hay olores de animales muertos que espantan al turismo y eso no lo ven las autoridades”, se molestó un lugareño el viernes pasado consultado por este Vigía.

Nadie sabe qué pasará con la presa que, a decir de los memoriosos, nunca había manifestado una sequía similar, al menos, en las últimas cuatro décadas.

Tampoco sabe la gente –ni tampoco parece que las autoridades– de dónde saldrá el agua para recuperar el faltante. No llueve, y el auxilio que llegaría desde la presa Cerro Prieto aún está en veremos.

Especialistas no descartan que la crisis de La Boca se prolongue en el tiempo con todas sus consecuencias, sobre todo comprometiendo el abasto de agua en el área metropolitana.

Sin embargo, las autoridades estatales, lejos de preocuparse por la realidad actual del embalse, anunciaron hace unos días un proyecto con el que se pretende lograr una mayor explotación turística y comercial de la presa.

Es llamativo que el gobierno estatal, reacio a invertir en proyectos de envergadura por falta de recursos, esté pensando en invertir muchos millones en la zona, cuando al mismo tiempo ha sido responsable de vaciar la presa a límites nunca antes vistos.

Resulta poco probable hacer realidad un proyecto turístico en un embalse si no hay agua, porque se perdería, lógicamente, su atractivo. Lo recomendable sería priorizar el llenado, cuestión que no se nota que haya mucha voluntad para hacerlo ni siquiera de una manera forzada.

Además, históricamente, las promesas de potenciar la presa La Boca han sido muchas, pero todas las iniciativas han quedado en la imaginación, como puede ocurrir con este nuevo intento.

Quizás el mejor proyecto, en todo caso, sería mantener el almacenamiento de la presa y modificar el concepto del lugar, empezando por brindar mayor seguridad y poniéndole límites al libertinaje. Cosas sencillas que no han prosperado entre tantas promesas e irresponsabilidades.


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