¿La solución?, tener más cuidado


En los últimos días han salido a la luz más casos de personas estafadas por empresas de gestoría que ofrecen tramitar créditos a cambio de un "enganche", que terminan en manos de prestamistas fraudulentos. El número de afectados es enorme.

La Procuraduría estatal hace lo que puede dentro de su jurisdicción. Semanas atrás realizó cateos a estas financieras "patito" y está en proceso de integrar carpetas para presentar formalmente las acusaciones de tipo penal. 

Una media docena de oficinas en el centro de Monterrey fueron revisadas y el operativo, según fuentes ministeriales, fue un éxito.

No existe otra vía para intentar frenar a este malicioso negocio. Legalmente no se puede. Ni la Profeco, ni la Condusef y ni la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) poseen facultades para proteger a los estafados.

Ante esta problemática, que quizás pueda ser anestesiada, aunque es probable que no sea eliminada –lastimosamente los defraudadores siempre tienen clientes–, ¿qué se puede hacer? Las autoridades nos dicen: "tener cuidado".

Paradójicamente en el país donde más leyes se redactan, no queda otra opción que la de cuidarse uno mismo.

La Condusef nos advierte que para otorgar un crédito en México no es indispensable ser una empresa financiera, pero sí es obligatorio estar avalada o certificada por instituciones oficiales. Muy probablemente los clientes, ante la urgencia y necesidad, no repararan en ese detalle.

Las autoridades aclaran que todas las entidades financieras que prestan dinero deben estar incluidas ante el Registro de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRES) o ante el padrón de entidades supervisadas por la CNBV. El cliente fácilmente puede consultar si la empresa en cuestión está registrada.

Ésta es una forma de conocer si los gestores son verdaderamente confiables. Otra es googlear el nombre de la financiera e investigar qué reputación tiene.

Pero quizás lo más sencillo de detectar cuando una empresa de gestoría es un fraude es por su forma de operar. Si no pide requisitos, más que la identificación, si no revisa el historial crediticio y no pide aval ni garantía, estamos en presencia de una estafa.

De todos modos, el cliente, si acepta las "condiciones" de quienes abusan mediante prácticas nefastas y a la sombra de la impunidad, está desamparado. 

Ése es el problema y seguirá siéndolo mientras existan complicidades. Familias que apuestan a créditos "milagros" para salir de deudas lo único que consiguen, aparte de perder dinero, es contribuir a la proliferación de estas empresas.

La Condusef afirma haber recibido más de 20,000 denuncias por este asunto a nivel nacional entre 2015 y 2016. Lo extraño es que, pese a lo naturalizado que están estos fraudes, a nadie se le ha ocurrido hacer algo para evitarlos.

"Tener cuidado", como recomiendan las autoridades es la única solución y puede que sea la medida más efectiva contra las gestorías fraudulentas. 

Sin embargo, también supone ser la más cómoda para quienes deberían preocuparse más por las ilegalidades de este tipo que de alguna manera perjudican el sistema financiero y, obviamente, dañan el patrimonio de los mexicanos.


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