La transparencia gubernamental


La transparencia de los gobiernos y la rendición a los ciudadanos son requisitos obligados en las actuales democracias. Con ellos se mide la eficiencia, calidad, funcionalidad e impacto social de los gobiernos.

El tema de la transparencia se asocia con la rendición de cuentas a la que están obligados todos los servidores públicos con respecto a sus gobernados, quienes a la vez son la autoridad suprema de las decisiones públicas de una sociedad.

Problemas como el abuso del poder, influyentismo, amiguismo, nepotismo, malversación de fondos públicos, desvío de los mismos o uso inadecuado de ellos, son dificultades que se resuelven con la transparencia, además que ser un freno a cualquier tipo de exceso del funcionario en todo gobierno.

Cualquier actividad que busque la mejora continua y la eficiencia de los recursos debe establecer indicadores de medición, éste es el principio rector de la transparencia.

Todo gasto público que no esté medido y no justifique su beneficio social debe considerarse oneroso, por decir lo menos. En términos de la gestión pública es más que eso, es ineficiencia gubernamental asociada con desvío de recursos para beneficio de particulares, en este momento se constituye en una falta a la confianza que la sociedad le confirió a su gobernante.

En el caso de los gastos no transparentados por parte del gobierno estatal, hay incumplimiento por quienes no informan sobre el ejercicio del gasto público, esto conlleva a sanciones que debe ejecutar la Contraloría del estado o la Auditoría Superior del Estado.

El Horizonte ha denunciado gastos realizados por la oficina del gobernador y que no están transparentados, esto, además de la sanción, implica un costo político y ético para él y su imagen pública.

Para todo político su imagen pública equivale a un crédito ilimitado otorgado por el pueblo y que se agota cada que éste falla a sus gobernados. 

El gobernador Jaime Rodríguez Calderón daña su imagen al no transparentar (él o su equipo), gastos tan simples de probar como son los viajes, gastos de representación o gastos en eventos públicos.

La transparencia no es una moda, es el camino a la democracia en plenitud; es un aporte de la nueva gestión pública que, con apoyo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación favorece la gobernanza y la confianza del gobernado con el gobernante.

Se equivocan quienes recomiendan al gobernador omitirse ante las denuncias de opacidad en su gobierno, flaco favor le hacen. El costo político y administrativo es mayor al beneficio por ocultar cualquier información.

Al hacer opaco al gobierno, el mensaje enviado es que existe algo que ocultar y sea o no cierto, en la memoria colectiva de los nuevoleoneses quedará grabado que hubo uno o muchos actos de corrupción involucrados, por lo cual, se deben ocultar las cuentas que, por mandato de ley, son públicas.

Desde finales del siglo pasado, las democracias republicanas incluyeron, como establece Aguilar Villanueva en " Gobernanza y Gestión Pública", elementos de calidad que facilitan la eficiencia gubernamental.

La gobernanza, entonces, es la suma de las voluntades de los ciudadanos y el gobierno en el ejercicio de la administración. Para lograr esta conjunción se debe contar con la rendición de cuentas que favorece la transparencia.

Sólo así se puede hablar de un gobierno democrático, legal, legítimo y eficiente. El mismo tipo de gobierno en el que creyeron los nuevoleoneses al elegir al actual gobernador.

Es tiempo de aplicar las herramientas de la gestión pública de calidad y la vieja cátedra política conjuntamente. Es momento de establecer los costos-beneficios por opacar al gobierno.

Pierde más en costos políticos y de aceptación social el gobernante que oculta sus cuentas públicas que el beneficio económico obtenido en unos cuantos boletos de avión, gastos de representación y viáticos sin comprobar.

¿Quién recomienda la opacidad y por qué lo hace?, ¿tiene enemigos íntimos el gobernador en su administración que le perjudican al ocultar lo que por ley es público?


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