La verdad alternativa


“Hay millones de facetas de la verdad, pero sólo una verdad”, Hermann Hesse.

• La intensidad de las redes sociales, y algunos personajes que las utilizan para manipular la opinión pública, están ayudando a construir un dilema de autenticidad, esto es, una situación en donde pudieran coexistir varias “verdades”. ¿Es este fenómeno posible?

• La distorsión de la verdad se basa en nuestra incapacidad de reconocer el contexto como su componente más importante. Datos individuales relacionados no necesariamente constituyen la verdadera realidad; no obstante, un torbellino de “tweets” es recibido por la audiencia cibernética sin reflexión crítica ni contexto, sentando las bases para edificar estas realidades alternativas.

• Un ejemplo ilustrativo, lamentablemente vivo y vigente, lo constituye actualmente el presunto acoso sexual recurrente en el ámbito académico, de negocios, medios y gobierno. Si contextualizamos todas estas noticias –verdaderas, ficticias, politizadas, incoherentes, lúdicas, anacrónicas, improcedentes, dramatizadas– es evidente que estamos en las primicias de una nueva etapa y resurgimiento del movimiento feminista que inició hace siglos con la demanda por el acceso al conocimiento; continuó hace décadas con los movimientos sufragistas; más recientemente con la exigencia por equidad e inclusión de género en las organizaciones; y ahora se manifiesta, súbita y consistentemente, como un evidente reclamo por el respeto incondicional que merecen la mujeres.

• Este análisis contextual no justifica o descarta los casos individuales, por demás importantes, pero sí es imperativo aceptar que se trata de un fenómeno de orden superior: asegurar cambio cultural, un proceso que pudiera demorar por lo menos una generación. Una cultura basada en garantizar el respeto del hombre y la sociedad por la mujer, el derecho de esta última a defender su dignidad y exponerlo sin vergüenza ni temor a represalias; una cultura de equidad asentada en la coexistencia de las individualidades de género. Vamos pues a trabajar en permitir que nuestros hijos y nietos no tengan la vergüenza de vivir batallas mediáticas y de redes sociales focalizadas en castigar las supuestas conductas sexistas de un hombre y exponer las aparentes debilidades y deslices de una mujer.

• Muchos aseguran que estamos viviendo una era singular porque la humanidad ha logrado mantener con éxito la batalla conjunta contra la contaminación, el hambre, las epidemias y la pobreza: reconocemos que existen y luchamos por contenerlas. No obstante, no luchamos consistente y abiertamente por la verdad, permitiendo por negligencia la afluencia de realidades alternativas. Como nos enseña Confucio, el camino de la verdad es amplio y fácil de encontrar. El único inconveniente es que frecuentemente preferimos no buscarla.




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