Monterrey
Guillermo Muñoz Diego
Un Regio En La Capital

El libro del Génesis según Aranofsky

La verdad científica de las sectas


Querer explicar lo incierto y misterioso con instrumentos inciertos y misteriosos, no hace más que contribuir a que el mundo esté más confundido, la ciencia es pues, una vela para la oscuridad. Algunos líderes han utilizado estos métodos para engañar a las personas, manipularlas para fines comerciales y han distorsionado incluso la estabilidad personal de sus reclutados.

En la última semana, diversos medios han enmascarado las prácticas comunes de algunas sectas en Estados Unidos. Estos programas de motivación personal se han hecho muy famosos entre la comunidad estadounidense y, se han extendido hacia otros países, como el caso que presentó el NY Times, donde se ve implicado al hijo del expresidente Salinas. Al analizar un poco esta situación, me pregunté: ¿son todas las sectas malas?, ¿existe alguna razón –de facto– para creer que es distinta una secta a una religión? En mi opinión personal, y dada mi experiencia personal donde fui un ferviente católico. Creo que a pesar del sentimiento de culpa que genera el catolicismo, y de las malas prácticas al interior de la institución eclesiástica, de ninguna forma se fomenta el individualismo o alienar al individuo de su familia, como si creo que sucede en las sectas.

Desde el reclutamiento, creo que la Iglesia recluta familias, pero a diferencia de las sectas, la Iglesia se preocupa por el amor intrafamiliar y por la armonía del individuo con su entorno: con los demás, con Dios, con la naturaleza, y consigo mismo. Estos grupos seudocientíficos, basan sus ideas en alienar al individuo de su entorno, lo aíslan para que las ideas al interior del grupo fomenten un elitismo al interior del grupo y no se comparta la información con los demás. Aunado a los intentos de reclutamiento, donde es común que un miembro invite a un amigo e inclusive le pague el curso, considero que hay una percepción de que sólo el grupo puede entenderlos. Los miembros, incomprendidos por la sociedad, descubren que sólo entre ellos pueden entenderse sus ideas.

La mayoría de estas sectas toman conocimientos científicos y les dan una interpretación particular, siendo ésta, su forma de legitimación ante aquellos que dudan de la veracidad de los principios del grupo. Carl Sagan, en su libro El mundo y sus demonios, argumenta que la ciencia no esta tan separada de la espiritualidad, al ver la majestuosidad del universo, es imposible que no se genere una emoción tan intensa que no sea espiritual. El problema radica –argumenta Sagan– en creer que con métodos poco científicos o que no están basados en el principio de la prueba y error, empirista, de la ciencia se pueden alcanzar verdades científicas. 

Siempre he recriminado a aquellos que toman principios y teorías científicas y las aplican al mundo espiritual. "Es que si así funciona en el mundo material, así debe funcionar en el espiritual", quiero pensar que es un argumento falaz. Tan sólo recuerdo cuando Niels Bohr quiso explicar el funcionamiento del átomo, tomando como modelo el sistema solar, y se descubrió que las leyes del macromundo son distintas a las del micromundo. Que Schrödinger hable de que el gato este vivo y muerto a la vez, hasta que el hombre observe la naturaleza, no quiere decir que podamos extraer esta teoría probabilística y asumamos que hay realidades paralelas del espíritu. 

Coincido con Sagan, en que si el universo conocido es sólo un fraccional del universo, debemos optar por el escepticismo hasta que no podamos asegurar que un fenómeno ocurre realmente así. Recuerdo cuando estaba en la universidad, que mi profesor de metodología nos hizo el siguiente ejercicio: imaginemos que coincidentemente, cada vez que hacemos la danza de la lluvia en primera, lloviera, entonces creeríamos que es la danza la que está causando la lluvia, esto es una variable espuria, es una variable que estorba para conocer el verdadero factor causal.

Las sectas toman variables espurias para explicar lo que desconocen, con el motivo de vender, y convencer a la gente de una realidad mágica, fantasiosa, que los hará a ellos portadores de la verdad oculta para todo el mundo. Al interior de estas instituciones, se crean jerarquías de poder, basadas en la sola idea de que quién contribuye con más recursos a la institución está más cerca de alcanzar la verdad que el líder del grupo tiene. Prácticamente el líder es un Iluminado, un Buda, pero lejos de ser veraz lo que opina, es un iluminado porque ha descubierto la forma de manipular masas mediante una relación de poder. Los miembros de estos grupos terminan por perderse a sí mismos, a sus familias, sus amigos cercanos, para entregarse a una "verdad" basada en una variable espuria, utilizando pseudociencias y empoderando a un líder que los ha manipulado a todos.


Sigue leyendo...
Volver arriba