Las 50 sombras de AMLO


Como emulando aquella controvertida novela de Erika L. Mitchell, nuestro futuro Presidente recién electo, en correspondencia a la elevada expectativa electoral por él creada y por qué no decirlo, para seducir al país (pero sin las imágenes pecaminosas plasmadas en la cinta de la escritora británica), ha lanzado con bombo y platillo la versión de sus "50 sombras" o su "plan 50" para el combate a la corrupción y lineamientos de políticas de austeridad republicana, con la que pretende ofrecer un cambio en la forma y los modos de operación del que será el nuevo gobierno, al cual intentará alinear y someter para que lo amemos y de paso, nos entreguemos aborregadamente sumisos a él.

Y es que, aunque por sentido común, la buena voluntad que prevalece en sus "50 Sombras" que dio a conocer el pasado miércoles ante los diputados y senadores electos, así como sus próximos coordinadores en los estados, alcaldes y diputados locales de Morena, "peté" y "pes", aparenta una sana y honesta intención para la operación gubernamental y finanzas del nuevo gobierno que comenzará su función a partir de diciembre, pero conociendo la naturaleza propia de la "clase política" convocada, llámese "napitos", "nestoras", "cuauhtémocs" y otros exóticos ejemplares más, como la "Layda" o la senadora "León" de Baja California, y los entornos evidentemente asociados con los que operarán, estas "50 sombras", por obviedad natural y cultura histórica, se antojan un tanto complicadas para llevarse a cabo con verdadera efectividad.

Y quizás usted, estimado lector, tenga que reprocharme la poca fe o el escaso beneficio de la duda que en lo particular le otorgo a la buena voluntad de las "50 Sombras" de AMLO, pero es que resulta difícil que mi "hámster" particular procese de sopetón y sin anestesia estas 50 iluminadas sombras que pretenden exhibir y darle luz a las "mañas" y a esta forma de cultura, para eliminar las más oscuras y nefastas prácticas de corrupción en el aparato gubernamental que históricamente habita y ha quedado en evidencia, como un cáncer que no entiende de principios, valores, individualismos, ideologías, intereses o partidos y ataca con desproporcionada lujuria a quienes detentan el poder.

Ahora bien, a mi favor y como regiomontano, puedo alegar que el que "con leche se quema, hasta al jocoque le sopla" y en la memoria corta se alojan aún las entusiastas propuestas de nuestro otrora héroe del libro vaquero, recién frustrado "mocha manos" y hoy "Jinete sin cabeza recargado", quien en campaña para llegar a la gubernatura, prometió castigar implacablemente la corrupción con su "tremenda corte" y bueno, usted ya sabe que aunque sin gracia, el chiste se cuenta solo.

De nada sirvió aquella campirana sentencia de mandar la "Silla" a un museo, pues se ha podido constatar entre cobertores, simulaciones, amiguismos y más recientemente tras las denuncias por la orquestación y el desvío de personal y recursos públicos para la firma de apoyos electoreros, que la terrible "enfermedad" de la corrupción se encuentra en el entorno de cualquier tipo de poder: el político, el económico, el electoral, el laboral, el social e incluso, el deportivo.

Y en este caso, las pretensiones y buenas intenciones de las "50 Sombras de AMLO" son tan creíbles y sensatas en el sector privado, que por tratarse del sector público, irónica y tristemente, dan risa y éstas van desde la "desproporcionada" idea de trabajar de lunes a sábado en "extenuantes" jornadas de por lo menos ocho horas diarias, no contar con más de "cinco-asesores-cinco", no remodelar oficinas a todo lujo, no contar con guardaespaldas, no dar más allá de $41,000 pesos mensuales a los funcionarios de primer nivel, así como suspender el fuero y todos los privilegios para los funcionarios públicos.

Además, se tipificará como delito grave el tráfico de influencias, la corrupción, la asociación de funcionarios con particulares para concretar acciones fraudulentas contra la Hacienda Pública, el robo de combustibles, el fraude electoral, entre otras, siendo las penas que no permitan al inculpado la libertad bajo fianza.

También se menciona que no habrá partida presupuestal a disposición de diputados y senadores más allá de su sueldo, todo funcionario deberá presentar su declaración de bienes, el Presidente ganará menos de la mitad de lo que percibe el actual, sin ningún tipo de remuneración adicional, además no habrá compras de vehículos nuevos ni equipo de cómputo el primer año, serán cancelados todos los fideicomisos, se reducirá un 70% el personal de confianza y se centralizarán en una unidad o coordinación todos los programas y estructuras mencionados en la "sombra" número 20 de su listado.

Entre otras bellas intenciones más, el documento es como el primer paso, alentador si en realidad existe voluntad y determinación para de manera inflexible, llevarlo a cabo de la mano de los demás poderes, pero volviendo a la naturaleza de la "clase política" con la que se tendrán que trabajar estas propuestas y que está dotada de una gran capacidad de "ingenio mexicano" para salirse con la suya, además de la histórica cultura envenenada por esta terrible enfermedad de corrupción que a todos nos aqueja, es bastante probable que al final de cuentas sea la sociedad la que pague los platos rotos, se someta y sea víctima de la voluntad y las "bellas intenciones" contenidas en las "50 sombras de AMLO".

Por hoy es todo, amable lector, medite lo que le platico, disfrute la vida y al máximo a su familia, esperando que el de hoy, sea para usted un reparador domingo. Nos leemos en cabritomayor.com, donde podrá encontrar todas nuestras columnas políticas, además de las más importantes noticias, artículos y reportajes taurinos, amén de que en "Crack" nos tendrá el próximo viernes en "Por los senderos taurinos" y aquí mismo dentro de ocho días.


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