Las fake survey


Se puso de moda hablar de las fake news –noticias falsas–, información deformada, falsa, inexacta o simplemente inventada que pretende manipular la opinión pública. En el actual proceso electoral 2018 surge otro vicio de la comunicación política: las fake survey o fake poll –falsas encuestas–.

En las elecciones presidenciales 2000, 2006 y 2012, las encuestas jugaron un papel preponderante entre el electorado, en todas fueron instrumento propagandístico y de manipulación en la percepción respecto a las contiendas y los candidatos en turno.

En las tres elecciones presidenciales previas a la 2018, pero fundamentalmente en donde resultaron ganadores Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, las encuestas tuvieron tal inexactitud que perdieron credibilidad.

Las casas encuestadoras y los medios de comunicación que difundían encuestas pagaron el costo en credibilidad por los desaciertos de las encuestas respecto a los resultados del día de la jornada electoral.

La ley electoral se reformó –como siempre resolvemos en México los conflictos políticos–, la cambiamos y se exige que las encuestas publicadas sean entregadas al INE con su información metodológica, lo que no implica que el INE deba validarlas o verificar la confiabilidad y validez.

El problema no estriba en las mediciones que publican los medios de comunicación, en éstas hay una responsabilidad de credibilidad que conlleva seriedad y pulcritud en lo publicado.

Las fake survey o fake poll son aquellas encuestas, sondeos o mediciones que circulan en la red y que no tienen una casa encuestadora o medio de comunicación que las avale, o la supuesta casa encuestadora es apócrifa, falsa o fantasma.

Las fake survey contribuyen a enrarecer el ambiente electoral, diario llega a los chats de WhatsApp una nueva encuesta donde dan por ganador a tal o cual candidato, lo mismo para la contienda presidencial que las demás contiendas.

Las redes o chat de grupos cerrados son frecuentemente empleados para la difusión de falsas encuestas porque es más difícil tipificar el delito por "publicación de encuestas", logrando la viralidad al difundirse entre grupos diversos.

El Facebook también es utilizado para esta forma de guerra sucia mediante la difusión de imágenes de una diapositiva donde aparecen unos pasteles o barras y la cara de los candidatos. La conjunción de un gráfico y las caras de presidenciales refuerza las simpatías electorales de quien la recibe.

Hay que diferenciar los sondeos que alguien o un medio realiza en las redes, de las fake survey, éstos pueden o no carecer de confiabilidad metodológica, pero no son fake poll, son mediciones no generalizables ni ampliables en el universo, pero no implica que sean fake. Las falsas encuestas son eso, falsas, información creada para manipular la percepción que los ciudadanos tienen del proceso electoral, no son mediciones aplicadas, son simples elaboraciones de escritorio.

La guerra sucia de campaña tiene una nueva herramienta en la realidad virtual que distorsiona la realidad material y contribuye a enrarecer el ambiente electoral.

Se aproxima el segundo debate, aumentarán las falsas encuestas y habrá ganadores de dulce, chile y manteca en ellas.

Antes de creer en una encuesta, revise la casa encuestadora, no tiene que ser de gran renombre, pero sí una consultoría real o un medio de comunicación de circulación periódica. 

Aquí le recomendamos buscar el nombre de quién la realiza y su sitio web oficial, si en ese sitio aparece la realización de encuestas o sondeos como parte de sus servicios, si tiene redes sociales propias, si difunde información política con periodicidad y finalmente si en su directorio aparecen nombres, puestos, correos y teléfonos a dónde contactar; si no hay todo esto y la encuesta que usted tiene en sus manos no es de un medio impreso, digital o electrónico conocido, entonces es probable que esté leyendo una fake poll.

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