Las omisiones de las reformas estructurales


En muchas ciudades del país, el consumo doméstico de combustibles depende en más de un 70% del abasto de los distribuidores de gas LP. El problema, además de la escasa competencia ante esta concentración de mercado, es que el precio del gas LP presenta una de sus olas de incremento más importante de los últimos años. El retiro de subsidios y el diferencial cambiario –dado que se importa– están provocando que los consumidores en mercados residenciales enfrenten ya un problema grave en sus gastos y en sus presupuestos. El impacto en la inflación será evidente porque el incremento en los precios de estos combustibles se traslada a los precios finales de muchos productos. Muchos distribuidores de gas LP advierten ya a sus clientes que en diciembre el precio podría llegar a $15 pesos, en el caso del gas estacionario que es menor al del costo para gas LP en cilindros. En Monterrey, el consumo de gas natural tiene una mayor penetración y, desde hace varias décadas, la ecuación frente al gas LP cambió. Muchas ciudades del país viven; sin embargo, otra situación.

• El problema, además, es que la reforma estructural en el sector de la energía que prometió el gobierno de Enrique Peña Nieto omitió disposiciones, normas y regulaciones que permitan la expansión de infraestructura que permita al consumidor contar con más opciones y hacer frente a estas decisiones de política pública que dejan a las fuerzas de mercados ineficientes el precio final de combustibles clave como el gas LP.

• Nos referimos, por supuesto, a los problemas frente a la comunidad que las compañías de gas natural enfrentan para extender sus ductos. No sólo hablamos del gas a nivel residencial o industrial sino los grandes ductos con los que el gobierno de Felipe Calderón prometió abastecer de gas natural barato a todas las ciudades del país. Es cierto, el gas natural se importa pero por tratarse de un mercado altamente competitivo, sus precios se forman con un sinnúmero de componentes, incluyendo oferta y demanda del combustible a nivel mundial; la contratación de coberturas y hasta el clima. En el gas LP, en cambio, observamos la decisión del distribuir de sostener sus márgenes a toda costa y repercutir al consumidor final sus márgenes, ya sin subsidio. El gas LP necesita transportarse y para ello necesita un costo adicional, el de la gasolina. Sin embargo, ni la Comisión Reguladora de Energía, ni la Secretaría de Energía y, mucho menos, la Procuraduría Federal del Consumidor toman cartas en el asunto. La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofeco) que encabeza Alejandra Palacios ha dicho que dará a conocer una opinión sobre el mercado del gas LP y la competencia en el mercado de los combustibles. Será interesante conocer la opinión de la Cofeco sobre un mercado que ha estado secuestrado por muchos intereses de empresarios acostumbrados al subsidio y al control del mercado. Hacen falta criterios técnicos desde el gobierno federal que contribuyan a reducir el temor que algunas comunidades esgrimen en contra de la expansión de ductos que lleven combustible. De otra forma, la prometida reforma estructural en el sector de la energía se perderá por omisiones que han permitido la desinformación y el caos.

Fibras, buen rendimiento

• Resulta que las fibras, los fideicomisos especializados en bienes raíces, están ofreciendo a sus inversionistas rendimientos superiores a la inflación y, en general, al mercado de renta variable. ¿La razón? En tiempos de alta volatilidad, los bienes raíces se transforman en activos altamente defensivos. Fibra Uno de la familia Elman, por ejemplo, desde su debut en la BMV en marzo de 2011, acumula hasta el 19 de julio pasado un rendimiento de 79.1%, cifra que duplica al 39.2% del IPC del mercado de valores y tres veces a las cuentas de ahorro en bancos, de acuerdo con un análisis del economista Tomás De la Rosa.  La evaluación del analista establece que después de algunos años de adecuación a las leyes para poder operar estos instrumentos financieros en el mercado bursátil mexicano, Fibra Uno colocó sus acciones (CBFIs) en el piso de remates el 18 de marzo de 2011. El precio de salida fue de $19.5 pesos y hasta el pasado 19 de julio se negociaban en $34.15 pesos. Esto significa un rendimiento punta de 75.1%, incremento que supera ampliamente el 44.2% del IPC, en el mismo periodo. Si usted hubiera invertido medio millón de pesos en el IPO de Fibra Uno en marzo de 2011 al 19 de julio pasado habría tenido $876,000 pesos (tan sólo por la apreciación de las acciones de la compañía). Ese monto fue superior a los $721,000 pesos que habría obtenido por invertir su dinero en un instrumento que replicara el comportamiento del IPC. Es decir, Fibra Uno tuvo un rendimiento superior en 21.4% respecto que el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

• Bueno, pues la noticia es que, al observar la rentabilidad de estos instrumentos públicos, el mercado de fibras privadas también comienza a fortalecerse. Será en unos días cuando en la Ciudad de Monterrey tenga lugar el seminario sobre fibras privadas que encabezará el coach financiero Carlos Agustín Peña, un asesor certificado por la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles. El evento se realizará el próximo 8 de diciembre en la Torre Comercial América.  La responsable será la empresa Opportunities Consulting Group (OPEN).


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