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Los 7 hábitos que tenemos que fortalecer (II)


“¿Cómo lograr la ayuda de los demás? Los expertos nos recomiendan tratarlos con respeto; convencerlos de nuestros propósitos y metas para lograr una coherencia con ellos; lograr ser empático en nuestro trato con ellos. Para ello existe una regla de oro: trata a los demás como quisieras ser tratado. Para lograr esa afinidad, esa ayuda de los demás, nos recomiendan escucharlos, sonreírles, retroalimentarlos, hacerlos sentir que sus errores tienen solución, pero también debemos mandarles mensajes que sean sencillos de entender”... Sabiduría popular.

El anterior consejo apoya otro hábito que debemos de fortalecer: disfruta, busca y agradece la ayuda de los demás. El tercer y el séptimo hábito nos llevan a la pregunta: ¿cómo fortalecer el hábito de escuchar a los demás? En el sitio de Internet https://bit.ly/2pFgC2O nos recomiendan lo siguiente:

“1.- Trabaja en tu lenguaje corporal; mantén contacto visual, incluso podrías inclinarte para estar más cerca de la persona. 2.- Analiza el lenguaje corporal de la persona con quien hablas; esta es una herramienta poderosa para mejorar tu capacidad de escuchar. Así la gente comenzará a abrirse más contigo, porque los haces sentir seguros y a la vez importantes. 3.- No interrumpas: deja que la gente termine de hablar. Si tú odias cuando la gente te interrumpe, ¿en verdad crees que a otros les gusta cuando tú lo haces? 4.- Aliéntalos a hablar. Asiente con la cabeza cuando otros hablen, o utiliza palabras como ‘bien’, ‘continúa’, etc. Al hacer esto ellos responderán de manera más positiva, pero lo que realmente haces es recordarles que ellos están siendo escuchados, lo cual significa que apreciarán tu confianza y a la vez tu interés en ellos. 5.- Actúa como un ‘espejo’, vuelve a mencionar lo que estás escuchando de la otra persona, pero hazlo con tus propias palabras. Esto ayudará a evitar malentendidos, lo cual es especialmente útil en situaciones potencialmente hostiles. Aprende el momento justo para usar ‘el espejo’ con los demás. O mejor aún: aprende a hacerlo tan bien que ni siquiera noten cuando lo hagas. 6.- Evita las discusiones. Si logras evitarlas dejarás de preocuparte tanto por ti mismo y, por lo tanto, podrás centrarte en las preocupaciones de los demás, y a la vez te será más fácil comunicarte en igualdad de condiciones. 7.- Nota los pequeños detalles, pues la llave para el corazón de cualquier persona, son los detalles. Los humanos tienen una inclinación natural a los pequeños detalles más que a las grandes cosas. 8.- No trates de solucionar los problemas de otros (a menos que te lo pidan), no te olvides que algunas veces la gente sólo quiere hablar... y hablar... y ser escuchada. 9.- No juzgues, pues asegurarles a las otras personas que poseemos una mente abierta es una buena forma de evitar juzgar y a la vez establecer una relación de confianza. 10.- Pero sobre todo, sé honesto: la clave más importante para que los demás nos tengan confianza”.

¿Qué tenemos que hacer para fortalecer el hábito de ser un constante aprendiz? Pregunta relacionada con el quinto hábito a fortalecer. Mi recomendación es la siguiente: Lea, lea y vuelva a leer: es la manera más barata de aprender, pues a través de la lectura fortalecemos el hábito de ser un constante aprendiz; nos fortalece nuestro vocabulario, nuestra ortografía, nuestra imaginación, nuestra actitud crítica, nuestra predisposición a escuchar, nuestros conocimientos, nuestros saberes y nuestra cultura.

Pero sin duda: “nuestra vida la podemos y debemos tejer con diferentes hilos: el de la lectura, que nos da sabiduría; el del pensamiento creativo, que nos da poder; el del trabajo, que nos conduce al éxito; el del amor, que nos conduce a mirar con el corazón y no con los ojos; el de la generosidad, que nos conduce a compartir; el de la alegría y el de la amistad, para tener así una vida plena y feliz”. Más sabiduría popular.



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