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"Creo que a la salud física, emocional y mental, debería incorporar la salud espiritual (que, aunque ligada a la salud emocional, no es lo mismo) y la salud financiera-económica, de la cual usted mismo es un muy buen ejemplo, con el porcentaje de su sueldo ahorrado a lo largo de su vida laboral". Finalmente, mi colega del IEPAM me pregunta: "¿Ya ha escrito sobre esta fórmula de ´bienestar patrimonial´? Seguro nos daría muy buenos tips". 

Como les comenté, siempre he creído que el éxito está muy relacionado con la palabra confianza. Pero la pregunta que me hice es: ¿cuáles son los factores clave para que la gente me tenga confianza? Lo primero que me dije fue: Necesito saber y saber hacer mucho con lo que sé y si esto lo asocio con mis talentos genéticos organizacionales y personales, con los que nací, cuanto mejor, y si además trabajo en algo relacionado con mis talentos puedo tener una vida plena y feliz en mi trabajo.  Lo segundo que me dije fue: la confianza se pierde si soy irresponsable, flojo y mentiroso. Les pregunto: ¿quién quiere un colaborador así? Me temo que nadie, incluidos los que se dedican a actividades deshonestas. Por el contrario, lo quiere uno que sea responsable, veraz, trabajador, honesto, y si además es creativo, innovador y emprendedor, rápidamente se transforma en un excelente colaborador. Pero al llegar a los 50 años quedó claro para mí que la confianza se pierde si no está uno sano físicamente, estable emocionalmente, con salud mental (aquí añadiría las recomendaciones de mi colega), con salud espiritual y salud financiera-económica. Por eso es importante estar haciendo ejercicio físico, mental, emocional, espiritual y ahorrar, e invertir creativamente  parte de lo que ganamos. 

Y pensaba –y pienso– que si estos factores los pasamos a través de un proceso de mejora continua el éxito estaba y está asegurado para nosotros. Basado en eso, el nuevo enfoque de planeación estratégica personal debería estar basada en tres factores clave: 1. Saber y saber hacer mucho con los talentos-fortalezas-competencias organizacionales y personales que tenemos. 2. Fortalecer los hábitos de responsabilidad, veracidad, honestidad, innovación y emprendimiento. 3. Fortalecer continuamente la salud física, emocional, mental, espiritual y económica. 

Pero finalmente, me pregunta mi colega, "¿usted qué hizo para tener esa salud-tranquilidad económica al llegar a ser adulto mayor?". Mi estrategia fue muy sencilla, le comenté que durante los años que trabajé en el Tecnológico de Monterrey  ahorré de una manera o de otra el 20% de lo que yo ganaba. Así, después de trabajar en ese instituto por 35 años, pude acumular siete años de mi salario. Eso me dio y me ha dado mucha tranquilidad después de perder un empleo, como lo que me pasó después de trabajar casi seis años en el gobierno federal al frente del Consejo Nacional para la Vida y el Trabajo y el Instituto Nacional de Educación para los Adultos. Pero no tener dinero ahorrado puede ser causa de un gran trauma emocional personal y familiar para quien pierde su empleo. 

Al buscar en Internet sobre el tema: ¿Cuál es el mayor temor de una persona?, encontré 9 millones 260,000 sitios relacionados con esta pregunta; como ve, estimado lector, es un tema vigente e importante. En uno de ellos nos destacan los 10 miedos más importantes para las personas (https://bit.ly/2vNOZrx): Primero miedo a la muerte, después miedo a la soledad, a la enfermedad, a la pérdida de un ser querido, a enamorarse (qué curioso, ¿verdad?), al futuro, a fracasar, al cambio, a la crítica, a no cumplir mis sueños. Pero todo se agrava –diría yo– si no tengo dinerito ahorrado, si no busco consolidar mi salud física, emocional espiritual y mental, y sobre todo si no tengo una excelente relación con mi familia y mis amigos.

Sin olvidar, estimado lector, la reflexión de Seneca para fortalecer nuestra salud emocional: "Sufrimos más en nuestra imaginación que en la realidad".


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