Los chairos


Cuando menos lo pensamos, se instauró el reino del cerebro reptiliano. Ese arcaico rincón de nuestra mente, que es habitado por primitivos instintos y prístinas emociones que no le dejan espacio a la razón.

Se gestaron aguerridos bandos para apoyar a uno u otro candidato a la Presidencia de México, en su lucha por ganar el favor de los electores. Las batallas se dieron en dos mundos, el real y el virtual. Se enfrentaron personas que nunca en su vida se habían visto y, aún, el amigo contra el amigo, el hermano contra el hermano y hasta el esposo contra la esposa.

Poderosos misiles de palabras que lastiman se lanzaron unos a otros, a veces cargados con verdades y a veces con mentiras; total, "en la guerra todo se vale", así reza la frase que justifica cualquier acto de guerra sucia.

Entre las palabras hirientes que más resonaron en estas batallas, predominó "chairo"; lanzada con rabia contra quienes mostraban cualquier grado de simpatía por el partido Morena o en particular por el candidato Andrés Manuel López Obrador. Vale entonces disertar sobre el uso y origen de esta voz. 

"Chairo" es un mexicanismo que recién se ha incorporado al diccionario editado por el Colegio de México con esta definición: "Chairo: s. y adj. (Ofensivo) Persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes".

La descripción no acaba de convencer a los usuarios de la palabra y aún es tema de debate, pero me parece que es buen principio para irle dando forma a lo que la palabra pretende expresar. Tal vez un poco de historia nos dé mejor idea de cómo ha ido evolucionando esta voz.

Todo empieza con los antiguos zapateros peninsulares, que tenían como herramientas principales diversas cuchillas y por lo menos una chaira (voz del gallego-portugués). La descripción de lo que era este instrumento se lee, en su ortografía original, en una papeleta académica del Siglo XVIII: "Chaira: Es una varra de azero, larga como de una quarta, y llana de que usan los zapateros para afilar las cuchillas y tranchetes a fin de que corten con suabidad".

Al paso de los años, las mismas cuchillas también tomaron el nombre de chaira y así aparece en el actual diccionario: " Cuchilla que usan los zapateros para cortar la suela. Cilindro de acero que usan los carniceros y otros oficiales para afilar sus cuchillas". 

En el caló mexicano, por metáfora obscena, al miembro viril se lo llamó chaira, por asociación de geometrías. Este significado ya lo recoge Francisco J. Santamaría en su Diccionario de mejicanismos (1959).

En la década de los sesenta, en lenguaje vulgar, "hacerse una chaira" era masturbarse y chairo el que lo hacía, asociándole la calidad de tonto. Pero se cuenta que fue hasta la década de los noventa cuando, un grupo de estudiantes de la Preparatoria 6, en Coyoacán, empezaron a llamar chairos a compañeros que tenían una peculiar manera de vestirse y de expresarse, contrarios a la globalización, defensores del medioambiente, rebeldes y canteados a la izquierda; aunque su postura se definía mucho en palabras y poco en acciones.

En 2005, una de las chicas de este grupo, Tamara de Anda, produjo un cortometraje que da más detalles del perfil de los primeros chairos (lo pueden encontrar en YouTube si es de su interés).

Ya desde las campañas del 2012, bajo el reinado del cerebro reptiliano, los chairos pasaron a ser los que, sin importar su modo de vestir, su nivel educativo ni su nivel económico, se decantaron por Andrés Manuel López Obrador. 

Curioso que en griego también existe la palabra "chairo", pero su significado es muy diferente. En esta lengua es "regocijarse, estar muy alegre". Por el ya conocido resultado de las elecciones, bien podrían los chairos de hoy, mejor identificarse con esta etimología.


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