Los enjuagues de Arellanes


FRASE. "Lo malo no es que Margarita Arellanes todavía sea noticia por la polémica gestión al frente de Monterrey, sino que considere que, después de tanto zafarrancho administrativo, puede seguir siendo útil en la función pública".

Aún brincan y se confirman más anomalías del tormentoso gobierno de la exalcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes. Ya han pasado casi tres años del sonado caos administrativo y siguen apareciendo "perlitas" con aroma a desvíos de recursos, entre otras simulaciones e imprudencias.

El Horizonte tiene en su poder información que compromete a Arellanes por cuentas pendientes que le ha heredado a la actual administración municipal y que podría derivar en una nueva causa judicial en su contra.

De acuerdo a una revisión interna del ayuntamiento regio, Arellanes se fue en 2015 dejando 4,059 facturas por pagar, de las cuales, 1,894 no han podido ser justificadas. En total, las irregularidades encontradas en este sentido superan los $148 millones de pesos.

Tampoco hubo mucha seriedad en los contratos. Muchos se han hecho al margen de una licitación y, además, se ha llegado a la conclusión de que muchos proveedores resultaron ser "fantasma".

Estamos hablando de una colección de facturas de proveedores que no estaban en la contabilidad oficial. De hecho, Arellanes sólo entregó en 2015 una carátula de la deuda a corto plazo ($380 millones de pesos), y dejó casi otra porción similar a la deriva dentro del paquete de enjuagues presentados. 

El desorden en las cuentas públicas de Arellanes nunca ha sido una novedad, pero lo curioso es que, hasta ahora, ella o exfuncionarios de su gestión, sospechosamente han librado todo lo que se le ha imputado.

Tampoco es novedad que el actual gobierno tenga que hacerle frente aún a una bola de compromisos incumplidos con proveedores, además de operar a ciegas por la terrible opacidad administrativa que le han dejado. De hecho, algunos de los supuestos actos de corrupción y los probables desvíos de recursos todavía están por resolverse.

De todos modos, a la exalcaldesa nada de esto le hace cosquillas. Quiso ser gobernadora al mismo tiempo que se multiplicaban los litigios en contra de su administración por no pagarle a burócratas y por desconocer cínicamente el desabasto de medicamentos en la Clínica Municipal, entre otros tantos asuntos.

Creemos que después de la tremenda sangría a las arcas municipales no debería quedar nada impune. La Contraloría del ayuntamiento, como la Fiscalía Anticorrupción, tienen en su poder demasiados elementos como para poder actuar en consecuencia y sentar un precedente.

Pero lo llamativo es que, tras tanto escándalo, Arellanes supone que está limpia de pecado como para poder seguir en la función pública. Quizás por estas cuestiones es que la clase política pierda credibilidad ante el electorado.

La designación de Arellanes como diputada federal por la vía plurinominal por la coalición "Juntos Haremos Historia" ha abierto un debate de "moralidad".

El PT la "premia" con una candidatura VIP porque sostiene que la exmunícipe ha sido víctima de una persecución política y que el PAN la bloqueó cuando aspiró a la gubernatura. 

Los panistas nuevoleoneses, en tanto, consideran como una "amnistía a los delincuentes" la propuesta que le hizo el frente que lidera Andrés Manuel López Obrador. 

El punto es que Arellanes se siente inmune y apuesta al "olvido". Un recurso que, lamentablemente, todavía es aceptado por una buena parte de la sociedad.


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