Los mariachis callaron


Hace algunos ayeres, un futbolista se sirvió de un amigo mutuo para hacerme llegar una amenaza disfrazada de mensaje: que no me anduviera metiendo en su vida privada.

Lo que había publicado en esta columna hablaba de una denuncia de parte de su esposa. La denuncia decía que el futbolista había golpeado a su cónyuge, y yo cuestionaba si no sería catalogado por un juez de una forma diferente, considerando la corpulencia y la preparación física profesional que recibía el futbolista todos los días. Es decir, no era un civil cualquiera, era un tipo preparado físicamente, con una corpulencia y fuerza superior a cualquier civil... y a un mujer, por supuesto.

No volví a tocar el tema; ya había escrito lo que tenía que escribir.

Pero me quedé pensando sobre el aspecto de la vida privada.

En cuanto un asunto de esos sale de las paredes de tu casa y llega al Ministerio Público, adiós intimidad, adiós vida privada... ¿estamos de acuerdo?

Por eso... y sólo por eso.

Me llama mucho la atención que el tema de Jesús Arellano y la denuncia de un familiar por violación haya sido tratado con tanta prudencia.

Un día antes de eso, las redes sociales se inundaron de sangre y morbo para ver a unos niños baleados, pero fuimos muy cautos para tocar el caso de Arellano. En ese caso, los mariachis callaron; por lo menos mis contactos futboleros (muchos de ellos periodistas) no vi que alguien tocara el tema en redes sociales. Nadie... no digo que no lo hubiesen hecho, dije que no lo vi.

Salió la nota por ahí, y el que la vio, la vio... nadie más comentó nada. Al final, los ídolos pesan.

Algunos no corren con esa suerte. Cuando a Ana Guevara la agredieron, en redes también hubo muchísimos que la hicieron pedazos, sin siquiera saber cómo estuvo aquel baile.

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Injustos sonaron quienes le echaron la culpa a ‘Nico’ Sánchez por ese empate al 93’ y fracción ante La Máquina.

Fue algo circunstancial, totalmente.

Monterrey hizo un muy buen primer tiempo, luego se la complicaron solitos. Un penalti muy bien marcado para los celestes; una expulsión perfectamente marcada contra Ayoví... y a remar contra corriente.

Estuvieron a nada de salir con vida, pero al final, cayó ese gol que se veía inminente.

Dadas las circunstancias dijo aquél: “de lo perdido, lo que aparezca”.

Y los Tigres, hicieron ‘talco’ a las Águilas.

Dos golazos de Zelarayán y dos más del ‘Chuco’ Sosa, que hizo ver muy mal al guardameta americanista.

¿Sí les dije o sólo lo pensé?, que el arquero que debieron haber contratado se llama Tiago Volpi. ¡Aaaaahhhhh, perdón!, es cierto. No es argentino... tienen razón.

No, pos así no se puede.

Ya sabemos que estos muchachos venidos de las márgenes del Río de la Plata son como los libaneses: se ayudan unos a otros, siempre, porque: “hoy por tí, mañana por mí”. Son muy solidarios en ese sentido y no lo digo como crítica, sino como virtud.

Como haya sido, ese último gol, entregadísmo el arquero que llegó de Santos y que tiene nombre de jarabe para la tos, peeeeero, no demeritemos lo que hace Sosa. Sangre fría para ponerla tocadita arriba, cuando defensa y portero ya estaban “comiendo pastito”.

Y el de tiro libre de Lucas... nomás la vio pasar y le dijo adiós, cuando todo arquero que se respete tira el manotazo para cerciorarse que va para afuera.

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De los demás resultados, poco qué decir. Bastante discretones los resultados. Golazo que hace Leo López. Un martillazo que Cristian ‘El Toro’ Vieri hubiese firmado sin chistar. Girando el cuello, frentazo al balón, sacándole pintura a la base del poste.

El triunfo de Pumas, muy bueno, a domicilio. Necaxa, ahí la lleva; Xolos y Chiapas también ganando en corral ajeno, apenas por un golecito pero valederos para tres puntos.

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Dijo Ricardo La Volpe que él tiene las maletas listas.

No nos diga eso, profe... ¡si viera qué miedo nos da que nos abandone!

Al que ya se cepillaron prontito fue al ex de la Juventus, Mauro Camoranesi, que dirige acá desde hace dos años y ahora lo chisparon de Cafetaleros de Tapachula.

TIEMPO DE REPOSICIÓN

¡Aaaaahhhhh!, por cierto...

Para los que se preguntaron que fue de aquel futbolista que me mandó decir que no me metiera con sus macetas.

Purga condena en el penal de Cadereyta.

Digo, no por mandarme recaditos, sino por otra cosa, pero ahí vive ahora.

De nada.