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Los ´méritos´ de Ebrard para desplazar a Vasconcelos de la cancillería mexicana en el gobierno de AMLO


Quienes lo conocen bien y de cerca, dicen que es medio retobón. "El maestro no se anda por las ramas", me comenta uno de sus allegados. "Si no está de acuerdo con algo, se lo dice al más pintado".

Héctor Vasconcelos fue placeado desde el año pasado por López Obrador como el secretario de Relaciones Exteriores de su gabinete, pero apenas tres días después de haber ganado las elecciones, cambió de parecer. 

¿Qué es lo que hay detrás de esta decisión del próximo Presidente de México?

Les platico: el 23 de febrero de este año publiqué en este espacio un artículo con el título de "Analogías que aterran", en el cual mencionaba que ocho meses antes de las elecciones que ganó Chávez en Venezuela, placeó a quienes integrarían su gabinete, y en él aparecían nombres de prestigio en diversos campos, uno de ellos las relaciones exteriores.

"A la mitad de su primer mandato, Chávez cambió al 70% de sus ministros y empezó a colar a sus más cercanos e incondicionales, dándoles carteras estratégicas, como relaciones exteriores, entre otras", decía uno de esos párrafos.

Y el último que quiero citar ahora es el siguiente: "Chávez sedujo a los votantes mostrando un gabinete plural que le sirvió de escenografía para ganar unas elecciones contra la corrupción y la ineficiencia, y terminó dándoles el poder a sus incondicionales, igual o peor de corruptos e ineficientes que sus antecesores".

Héctor –quien iba a ser nuestro canciller– es hijo de José Vasconcelos. Su prestigio le viene de cepa, porque además del pedigrí, se desempeñó como cónsul de México en Boston y embajador de México en Dinamarca, Noruega e Islandia.  

Es egresado de la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Harvard, y tiene posgrados en la misma especialidad por Cambridge y Oxford. Además de ser políglota, es un hombre con una gran cultura. Su fama de retobón y claridoso puede ser la causa verdadera detrás de la sorpresiva decisión de AMLO de no hacerlo canciller. Hay qué recordar lo que Elena Poniatowska me dijo un día: "A Andrés Manuel no le gusta trabajar con quienes no comulgan con sus ideas. No sabe hacerlo".

El 3 de julio, López Obrador sorprendió a propios y extraños al presentar públicamente a Marcelo Ebrard como su candidato a ocupar la Secretaría de Relaciones Exteriores, puesto que debe ser aprobado por el Senado, pero como la ola morena es mayoría, podemos dar por hecho el nombramiento.

¿Cuáles son los "méritos" de Ebrard para desbancar a Vasconcelos como titular del servicio exterior mexicano?

El primero y único: ser un incondicional de López Obrador, porque a su paso por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, la mayor obra pública de su administración, la Línea 12 del Metro, realizada en más de cuatro años con un costo de $26,000 millones de pesos, colapsó debido a la aparición de 11,000 fallas que fueron documentadas oficialmente en marzo del 2014.

Tales desperfectos provocaron la suspensión del servicio por más de seis meses, perjudicando a 450,000 usuarios cada día.

En enero del 2015 la comisión investigadora nombrada por la Asamblea Legislativa del entonces DF, determinó que se cometieron al menos cinco delitos: peculado, pagos no justificados, uso indebido del ejercicio público, de atribuciones y facultades y ejercicio abusivo de funciones, por lo cual exigieron a la PGR exigirle cuentas a Ebrard, quien en febrero de ese mismo año buscando la protección del fuero, intentó hacerse de una diputación plurinominal por el MC, pero esto le fue negado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial.

En mayo del 2015, Ebrard voló a Francia y dijo que regresaría si se le acusaba formalmente de algo. No volvió hasta el 22 de diciembre del 2018, cuando se le vio por primera vez en una reunión de Morena. 

En febrero del 2018, se integró a la campaña de López Obrador como coordinador territorial. A su llegada declaró que vino a México a cuidar los votos de Morena y que no buscaba cargo alguno.

Escogió Francia por dos razones. La primera: el consorcio que construyó la Línea 12 lo conformaron ICA, Carso de Carlos Slim y Alstom, que tiene su cuartel general en ese país. Seguramente además de los millones de dólares que Ebrard se embolsó con los contratos de la deficiente construcción de la Línea 12, había una prestación para que los franceses se hicieran cargo de su autoexilio.

La segunda razón es que la casa ubicada en el 1594 de la Route d´Ibargoiti, en la pequeña población alpina de Mouguerre, es propiedad de su hermano Francisco. Nada mejor que estar en familia para escapar del escándalo que se armó por las fallas y el descomunal costo de la Línea 12.

Apenas supo que su protector había amarrado la Presidencia de México, se dejó venir con la confianza de que su fidelidad, más que su capacidad, le tenía deparado un buen puesto.

Y así fue. Ebrard será el próximo canciller mexicano, a pesar de que no es más que un político oportunista, a diferencia de Vasconcelos, que es un diplomático de carrera y formado en la especialidad. 

Al día siguiente de su destape como próximo secretario de Relaciones Exteriores, un despacho noticioso fechado en Washington hablaba de la buena opinión que la designación de Ebrard había causado en los círculos políticos de Estados Unidos.

Y cómo no iba a ser así, si Rudolph Giuliani, mano derecha de Trump para temas de seguridad, fue contratado por Ebrard en el 2002 a cambio de $4 y medio millones de dólares, cuando éste se desempeñaba como secretario de Seguridad Pública en el gobierno de López Obrador. Favor con favor se paga. ¿O no es así?

CAJÓN DE SASTRE.

¿No es acaso una costumbre de los gobiernos priístas y panistas poner a políticos en puestos cuya importancia requieren más de los especialistas?

En los gobiernos del PRIAN, como dicen las sectas de López Obrador, los políticos brincaban de una Secretaría de Hacienda, a otra de Desarrollo Social, o de la Dirección del Seguro Social a la de Pemex.

¿Acaso no está empezando a suceder lo mismo con el incipiente "gobierno del cambio" de Andrés Manuel?

¿Cuál es la experiencia de Ebrard en materia de Relaciones Exteriores? Los dos años que pasó exiliado en Francia y sus viajes a Honduras, donde conoció a su tercera esposa, la exdiplomática Rosalinda Bueso Asfura.

Perdón, también los 40 días que estuvo como subsecretario de Relaciones Exteriores entre 1993 y 1994, cuando Manuel Camacho Solís era el titular de esa dependencia.

"Ah bueno, menos mal", dice mi Gaby. Ya saben, irónica y mordaz que es ella.

placido.garza@gmail.com


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