Los rudos, los rudos, los rudos, ¡los ruuuudos!


Y lo que podría convertirse la noche de hoy en una magnífica oportunidad de mostrarse ante los mexicanos durante el primer debate por la Presidencia de la República, por la pobre calidad política, moral, social e informativa en la estrategia que han mostrado de manera general hasta ahora los cinco participantes y sus equipos de campaña, este evento apunta para convertirse en una pobre función pueblerina de lucha libre, en la que el triunfador no será aquel que presente y sustente racionalmente las mejores propuestas para la nación, sino aquel que salga mejor librado de las llaves, costalazos y piquetes de ojos de esta súper estelar batalla campal mal llamada "debate".

Y es que, perfilando el escenario de esta noche, estimado lector, y con base a la actuación política, escénica e histórica de los participantes, no nos queda otra más que pensar que este debate –que, como tal, supone una confrontación de ideas en la libertad de un escenario parejo de tiempos en el principio equitativo "de todos contra todos"–, la gran mayoría de los contendientes llevan como objetivo primordial utilizar el sofisticado, serio y muy profesional método de "la pamba loca" para dar cuenta del enemigo común a vencer: el multimentado y reconocido líder de las encuestas, el demagogo, populista y peligroso "ya sabes quién".

En los "cuartos de guerra", los equipos de notables y sabios politólogos de todos los contendientes afilan, ordenan y ponen a punto ya las armas que cada uno de sus "gallos" presentarán esta noche para restarle velocidad en las preferencias al enemigo común que está oculto debajo del puntero: aquel que anteriormente por el hartazgo de la sociedad fue el abstencionismo, hoy tiene un rostro y un nombre que abandera la causa de aquellos no escuchados, no atendidos por los regímenes que en algún momento ocuparon el poder.

Cierto es que en "la función luchística" de esta noche se pone la moneda al aire de la manera más equilibrada posible, donde la descalificación, los gestos, las miradas, las sonrisas, las burlas, es decir, la expresión corporal en sí y hasta las agresiones directas junto con la gracia para hacerlas, tomarán un lugar importante en el sentimiento del elector para determinar su intención del voto, ratificar su preferencia o cambiarla en base al avispado comportamiento mostrado durante este debate por los candidatos.

Pero en una democracia como la nuestra, donde este evento se convierte en uno de los tres más importantes y directos del proceso por ser una ventana abierta donde los contendientes pueden mostrar lo que "traen en su morral" y ante un universo electoral tan heterogéneo de votantes que en su mayoría reclaman legítimamente la justicia social que a lo largo del tiempo se les ha prometido y nunca ha llegado, la expresión corporal en la seguridad, la templanza, la serenidad, la simpatía, el "aguante", las agresiones e incluso las ocurrencias de los contendientes, tendrán un valor absoluto, por encima de la sensatez, las propuestas serias, concretas y viables, en la determinación de la mayoría de los votantes.

Ante ello, los medios de información digitales convencionales y tecnológicos modernos se suben al carrito y también hacen su luchita, alimentando sus ratings con suspicacias futuristas en torno al probable comportamiento de los contendientes antes de que suene la campana de esta batalla campal, dándole sin límite el tiempo y la voz al análisis público de los expertos que, por abajo del agua, cotizan sus comentarios al mejor postor en un aparato muy bien aceitado y bien montado, en el que, como siempre, sus economías salen ganando.

Pero al final de cuentas, lo que veremos esta noche será un circo bien montado en la primera de las tres encarnizadas funciones dignas del mejor y más rematado cartel de la WWE, en la que muy pobremente el tiempo será aplicado a la aportación y sustentación de propuestas de nación, para destinar la mayoría del espacio de tiempo a la exhibición de porrazos, descalificativos, sopapos en las trompas y piquetes de ojos entre los candidatos en busca de posicionarse en el corazón emocional del elector.

Así que esta noche no espere sobre este ring político otra cosa, amable lector, que la esperada reaparición en su tercera temporada del incontenible y cada vez más maduro "Peje Santo", el encanecido de plata, el ansiado debut de la joven revelación luchística de los últimos tiempos, el K-Anaya del ring, el asombroso Blue Demon, la súper espectacular presentación del temible "Tinieblas" en la avispada sagacidad del despintado hado Mead-e, el sensacional e increíble debut en esta arena del invencible "Mil Máscaras" personificado hábilmente por nuestro otrora héroe del Libro Vaquero y "Jinete sin Cabeza", además de la participación de la exprimera dama del ring, Margarita "La Rompe Huevos" Zavala, quien se presenta bajo la batuta de su experimentado y "guerrero" entrenador Felipelón Calde-ron con Coca-Cola.

Por lo pronto, estimado lector, y ante las circunstancias que nos ofrece el escenario de este montaje para la "función luchística" de esta noche de nuestra muy cacareada democracia, y ante la clara naturaleza de estos cinco aguerridos y feroces contendientes, no nos queda otra más que sumarnos a este mal chiste del destino de los mexicanos y gritar a todo pulmón: los rudos, los rudos, los rudos, ¡los rouuuudos!

¡Y que comience la contienda!

Por hoy es todo, amable lector, medite lo que le platico, disfrute la vida y al máximo a su familia, esperando que el de hoy sea para usted un reparador domingo. Nos vemos esta tarde en la plaza de toros para presenciar la homilía del "Sumo Pontífice del Toreo", el maestro Enrique Ponce, porque hoy es ¡tarde de toros! Nos leemos en cabritomayor.com, donde podrá encontrar todas nuestras columnas políticas, además de las más importantes noticias, artículos y reportajes taurinos, amén de que en "Crack" nos tendrá el próximo viernes en "Por los Senderos Taurinos" y aquí mismo, dentro de ocho días.


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