Los subejercicios que duelen


"A los nuevoleoneses siempre se nos ha vendido que la deuda heredada y la ´mala onda´ de la Federación para con el estado traban el progreso, lo cual es una vil mentira. Técnicamente se fracasa en la utilización de los recursos"

La seguridad de los nuevoleoneses no supone ser una prioridad para el gobierno estatal. No es nada nuevo si lo vemos desde los índices delictivos, sino que medido desde la inversión, la administración morada también fracasa... pese a tener los recursos. 

Esto se explica desde el subejercicio. De los $406 millones de pesos asignados el año pasado, el gobierno apenas se había gastado, hasta octubre, un 15% de ese total, es decir, un poco más de $60 millones.

El no gastar trae consecuencias: en este 2018 la Federación redujo en un 5% los fondos para Nuevo León en este rubro (llegarán $387 millones). Algo así como que desde arriba advierten: "si no utilizas el dinero, te voy a dar menos". Una obvia reacción a la negligencia.

Nos decía el año pasado un legislador federal que el gobierno nuevoleonés no gasta por incompetente. No por otra cosa.

No es casualidad, nos comentaba la fuente, que aquellos estados con mayores subejercicios –principalmente Nuevo León– también son los que presentan los niveles más elevados de incidencia delictiva.

La incompetencia se justifica desde lo operacional. Por ejemplo, no se canalizan a tiempo los proyectos o estrategias de seguridad. Algo similar a lo que también le ha ocurrido al gobierno en la obra pública. No está el visto bueno y, por lo mismo, esos recursos se pierden.

Para tener una idea de qué se trata el desliz es oportuno explicarlo en un par de pasos. Existen dos fondos federales que tienen que ver con la seguridad. 

Uno es el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados (FASP) y el otro es el Fondo de Fortalecimiento para la Seguridad (Fortaseg) que va a estados y municipios.

Estos dos fondos que administra la Secretaría de Gobernación a través del Secretariado Técnico de Seguridad Pública firma convenios con cada entidad federativa. En el convenio se establecen planes y acciones específicas en temas de seguridad.

Aquellos estados que no presentan avances técnicos o que no elaboren sus planes de acuerdo a la normatividad establecida, por lo general se retrasan. Tan sencillo como que en Nuevo León no han tenido la capacidad técnica de atender los requerimientos exigidos.

¿Cuál es el discurso que nos venden desde el gobierno? La falta de coordinación o trabas políticas. Sin embargo, en el fondo, se trata de una negligencia técnica.

Lo triste de todo esto es que el actual gobernador interino, Manuel González, ha sido el que ha fallado en su rol de secretario de Gobierno. La mala planeación y los retrasos actuales se desprenden de su gestión.

Se han perdido recursos dirigidos a la capacitación de policías, a la homologación salarial, a la prevención al delito y a infraestructura. El problema es que se ha pedido dinero, pero no han sabido hacer nada con él.

En este asunto hay cuestiones que no checan. Por un lado, el discurso del gobierno estatal, quien dice que para cuestiones de seguridad u obras no hay un solo peso, pero por otra parte la Federación exhibe otra silueta: la de incapacidad e ineficiencia de las autoridades para canalizar lo recibido en proyectos necesarios.

Aparte hay otra cuestión que no cierra: si los recursos etiquetados no han sido usados, ¿dónde están?


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