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Los vicios y sus cárceles


Papá, por qué no escribes sobre las personas que son adictas al trabajo o al deporte, dos vicios que no sólo son socialmente aceptados, sino que para muchas personas son una meta muy importante en su vida.

Esto trajo a mi mente un mensaje que compartí con ustedes hace ya buen tiempo, en el que comentaba la parábola del hijo pródigo. En ella queda muy claro el extravío del hijo menor, la misma parábola lo explica muy claramente, pero el extravío del hijo mayor no es tan claro, su resentimiento, su reclamo es más difícil de identificar, pues muchas veces éste no se hace, o se guarda en el viejo arcón de los agravios y se saca de vez en cuando para recrearse con él y hacerlo crecer.

Concluía que ese es un excelente camino de crear una cárcel de la que a veces no se puede salir por mucho tiempo. Otras cárceles que podemos crear o caer en ellas son: la cárcel de la persona perfecta, la de quien que no puede cometer errores; la cárcel de la vergüenza; la de la pena; la de la ignorancia; la del fanatismo; la de la culpa; la cárcel de los vicios; la del sufrimiento enfermizo.

Pero hay tres cárceles que no sólo son socialmente aceptadas, sino que se les aplaude a las personas que caen en esas cárceles: me refiero a la del trabajo en exceso, al ejercicio en exceso y al estudio también en exceso. En esencia, son variaciones de la cárcel de la perfección, perfección en el trabajo, en el deporte y en el estudio.

Un excelente camino para poder salir de estas cárceles o vicios socialmente aceptados lo presenta Osho en su libro de meditaciones: "Libro naranja".

Resulta, comenta Osho, que recibió la visita de un fumador empedernido, quien le pidió que lo ayudara a dejar de fumar: "¿Qué puedo hacer?, ¿Cómo puedo dejar de fumar?", lo primero que tienes que entender –le comenta Osho– es que "el fumar no sólo es una decisión tuya, el fumar ha entrado en el mundo de tus hábitos: ha echado raíces".

Como ve, estimado lector, ésta es una excelente definición de los vicios y cárceles. Efectivamente, así como el fumar se ha transformado en el fumador en algo autónomo, así sucede con el trabajo, con el ejercicio, con el estudio y con todos los vicios socialmente aceptados, lo que tienes que hacer, sugiere Osho, es "des-automatizarte".

Lo que tienes que hacer –recomienda Osho– como etapa inicial, es hacerlo de una manera consciente, "se trata de sacar conscientemente el paquete de cigarrillos, hacerlo lentamente. Se trata de disfrutarlo, de hacerlo lentamente.

No hay prisa, permanece consciente, alerta, atento, entonces saca el cigarrillo del paquete con total conciencia, lentamente.

"Después comienza a golpear lentamente el cigarrillo en el paquete, escucha el sonido. Después huele el cigarrillo"; una, dos y tres veces. "Entonces lo pones en tu boca, en total conciencia, lo enciendes con total conciencia". A través de todo este proceso empezamos a des-automatizar nuestro habito de comportamiento.

"Disfruta cada acto, cada pequeño acto", recomienda Osho, después de prender el cigarro "aspira muy lenta y plenamente la primera bocanada de humo, llena plenamente tus pulmones, después deja salir el humo", lentamente y repita esta acción, lentamente, conscientemente.

Si lo puede hacer, asegura Osho, "pronto veras la total estupidez de hacerlo, no porque otros hayan dicho que es estúpido, no porqué otros hayan dicho que es malo. Tú lo veras", tú lo comprenderás y te convencerás así de dejar de fumar.

Como ve, estimado lector, primero tenemos que querer eliminar ese hábito, después debemos de hacerlo consciente, a través de un proceso similar a una meditación para finalmente usar nuestro libre albedrío: Si cesa, cesa; si continúa, continúa, lo que finalmente dependerá de nosotros.

Y sobre todo evite morir, como nos destacó Pablo Neruda en su poema: ¿Quién muere?: "Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce".

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