Mal timing para voto útil


Ricardo Anaya se lanzó a pedir el voto útil como parte de su estrategia de posdebate, su táctica para subir en las preferencias fue mal ejecutada porque se lanza fuera de timing, pareciera más un acto de desesperación que una estrategia planificada.

El voto útil es parte de las estrategias comunicativas utilizadas en las democracias pluripartidistas, donde el voto se pulveriza en más de dos o tres partidos políticos y esto favorece a uno de los candidatos, generalmente al candidato oficial, por lo que se busca dejar la elección en una contienda de dos.

En el caso de la contienda 2018, hay una variante nueva, la contienda está polarizada entre dos visiones de Estado enfrentadas, la del continuismo y la del cambio radical, en ninguna de ellas el candidato oficial puntea las preferencias electorales, esto es inédito en México.

Las campañas presidenciales de nuestro país en la historia presente se han desarrollado entre el candidato oficial y dos o más proyectos opositores contrastados. En la actual elección, hay un claro contendiente y una disputa electoral por asumir el liderazgo opositor al puntero.

La última campaña electoral con tres fuerzas políticas se dio en 1994 donde Ernesto Zedillo tenía frente a sí a Diego Fernández de Ceballos y a Cuauhtémoc Cárdenas, ambos con posibilidades reales y con dos visiones diferentes del país, contrastando con la propuesta continuista del candidato oficial.

A partir de la primera elección del Siglo XXI las contiendas son de dos finalistas, el candidato oficial contra un contendiente fuerte. Vicente Fox llegó a la Presidencia sumando los votos útiles opositores al candidato oficial y luego del desplome de Cuauhtémoc Cárdenas en su tercer intento. 

Desde la elección presidencial del año 2000, el voto útil ha sido determinante para los ganadores. Además de Fox, en la elección de Felipe Calderón el del priísmo influyó en el triunfo del panista sobre AMLO. Igual operó el voto albiazul a favor de Enrique Peña Nieto para derrotar a AMLO en su segundo intento presidencial.

La elección 2018 es sui géneris el voto útil no es entre dos propuestas o candidatos contrastados, gira en torno a un candidato único.

El voto útil se disputa AMLO Vs. AMLO, a favor de su proyecto o contra del peligro que representa para un sector de la población. No se trata de candidatos opuestos, los estrategas deben ver esto o seguirán haciendo campañas que no conectan por estar fuera de foco.

Anaya adelantó los tiempos y se le puede revertir la estrategia. Ninguno de los presidenciables se bajará de la contienda ahorita. José Antonio Meade puede encabezar a los electores, quienes ven en AMLO un peligro para México.

Para Margarita Zavala y Jaime Rodríguez no es momento de abdicar y entregar su estafeta; de concretarse lo harán cercano al tercer debate.

La estrategia de Anaya al ser fuera de timing puede derrumbarlo en las encuestas. ¿Qué sucederá cuando los monitoreos indiquen que no levantó porque no hubo respuesta a su llamado? El mensaje es de debilidad y derrota.

El voto útil es para capturar a dos tipos de electores: los indecisos o switcher y los que simpatizan con un candidato, pero no están casados con la propuesta. Se pide para lograr el triunfo de un proyecto fuerte que requiere un empujón, en 2018, se pide para detener el avance de un proyecto de oposición antagónico, caso inédito.

Anaya adelantó la estrategia, los otros candidatos le hacen vacío y los electores susceptibles de ser captados aún no maduran, pues el proyecto con el que simpatizan no da muestras de aventar la toalla. Todavía Meade está en la pelea, Zavala y Rodríguez esperan repuntar para meterse en la recta final. 

El voto útil se pide al final y Anaya, al adelantar su tiempo, quemó un cartucho que puede costarle caro electoralmente hablando. Esto sólo se entiende porque el candidato panista se sabe débil, sin repuntar y con tendencia a la caída libre; es un acto de desesperación más que el interés por quedarse como el retador que derrumbe al "pejecito".

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