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"Yo aprendí: que la lucha no es contra otro, sino contra uno mismo. Que la vida continúa aunque uno pierda, que nada cae del cielo, que las cosas requieren esfuerzo. La disciplina y la capacidad para saber esperar las aprendí en el deporte". https://bit.ly/2tU9yCm 

Efectivamente me encanta el deporte y casi siempre me ha encantado a lo largo de mi vida, primero porque nos mantiene en buen nivel nuestra salud física, porque permite tener un excelente trabajo en equipo, pero sobre todo porque, actualmente es casi el único lugar, donde existen consecuencias ante los malos comportamientos. Efectivamente, el deporte nos enseña a respetar las reglas y normas, a respetar al contrincante, a reconocer las ventajas y defectos del oponente, pero sobre todo a reconocer el resultado de la competencia.

Pero pronto vi aparecer la cara amarga del deporte, en la que los deportistas son usados, son considerados como una mera mercancía desechable. Al buscar información al respecto me aparecieron los siguientes comentarios: "Defensores de los derechos humanos cuestionan el que la capacidad de los deportistas sea objeto de negociaciones como si fueran semovientes, o esclavos... Pero más censurable y turbia es la transacción de los derechos deportivos de futbolistas que no son luminarias de tal deporte. Son muchachos ingenuos, de modesta cuna, quienes soñando llegar a ser luminarias, salir de la miseria y ayudar a los suyos, caen a abismos inimaginables al ser mercancías en oscuros negocios de ´trata´ de personas". 

También aparece en los medios el mensaje del papa Francisco a los delegados de los comités olímpicos europeos que se reunieron en Roma para celebrar su 42ª asamblea general. Su mensaje esencial fue: Es necesario "preservar las disciplinas deportivas de los mecanismos mercantiles que las pueden desvirtuar".

En su mensaje el papa Francisco destaca que:  "Cuando el deporte es considerado únicamente según los parámetros económicos y de conseguir la victoria a toda costa, se corre el riesgo de reducir a los atletas a una mera mercancía de la cual obtener ganancias",  y lo malo, continúa en su mensaje, es que: "los mismos atletas entran en un mecanismo que los arrastra, pierden el verdadero sentido de su actividad, esa alegría de jugar que los atrajo de niños y que los empujó a hacer tantos sacrificios para convertirse en campeones".

El papa Francisco les recomendó no olvidar que "el deporte es armonía, que el deporte crea puentes que tienen la fuerza de unir a las personas, siempre que no se ceda a intereses de tipo mercantiles", una característica importante del deporte estudiantil. Esto lo destaca muy bien el Papa al decirnos: 

"El deporte es un instrumento válido para el crecimiento integral de la persona humana.  De hecho, la práctica deportiva estimula una sana superación de sí mismo y de los propios egoísmos, entrena el espíritu de sacrifico y, si está bien enfocado, favorece la lealtad en las relaciones interpersonales, la amistad, el respeto de las reglas. Es importante que todos los que se ocupan del deporte, a diferentes niveles, promuevan los valores humanos y religiosos que están en la base de una sociedad más justa y solidaria".

Pero cuidado, les vuelve a insistir, "si prevalece la búsqueda desmesurada de dinero y de éxito, esta armonía se rompe". Finalmente les hace una recomendación que debería de ser parte esencial del deporte estudiantil: 

"Deseo alentar... para que propongan, especialmente a las jóvenes generaciones, itinerarios deportivos de formación para la paz, la convivencia y el compartir entre los pueblos. Es típico de la actividad deportiva unir y no dividir. Hacer puentes, no muros. Ustedes, como dirigentes (universitarios) están llamados a favorecer la función educativa del deporte. Somos todos conscientes de la gran necesidad de formar deportistas animados por la rectitud, el rigor moral y el vivo sentido de la responsabilidad". Amén. 

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