‘Me he cortado la coleta´


Para nadie de mis lectores es desconocida mi fervorosa y casi devota afición por la fiesta de los toros. En quizás menor proporción, pero con el mismo ímpetu, siento que el que esto escribe ha cumplido cabalmente luego de ser agraciado por el destino para desarrollar la labor de editorialista en el redondel de la política, misma que –cada vez más– le estamos tomando el ritmo, el son y, con ello, “el sitio”, que no es sencillo, por tratarse de una actividad analítica sumamente cambiante, compleja, complicada y difícil. 

El razonamiento honesto a la verdad de las argucias mañosamente ocultas de la clase política que en ocasiones resultan vergonzosamente evidentes hace que la naturaleza de contrapeso en el oficio de editorialista se convierta en una actividad de alto riesgo que, guardando toda proporción, es como la del torero, pues te deja en las enseñanzas el conocimiento, la estatura y la posición en el gusto del lector, después de la maroma, el achuchón, el revolcón o la cornada.

Para escribir del tema político, se necesita –insisto– ser como el torero valiente, estar preparado, estar mentalizado, informado, instruido cultural, emocional y espiritualmente; ser inteligente, astuto, intuitivo, arrojado, cabal, honrado, tesonero, avispado, sensible y honesto para salir, como quien dice, partiendo plaza domingo a domingo, portentoso, gallardo, digno, ligero, limpio de mente, sin cargas emocionales negativas, positivo y con fe de que ‘la faena’ detrás del teclado será la soñada; la faena histórica, esa que quedará grabada en el corazón del lector y que marcará un verdadero cambio en el razonamiento de la opinión pública.

En Nuevo León, hasta hoy “los toreros de la pluma” hemos sido entre comillas respetados por las arteras y cobardes acometidas de los toritos “chungos”, que resultan ser los políticos que hemos tenido que lidiar a lo largo de sus desastrosas administraciones. En otros lugares, como en Veracruz, por ejemplo, las plumas críticas no han corrido con la misma suerte y han sido calladas cobardemente para siempre.

Particularmente para el que esto escribe, ciertas dificultades emocionales alojadas en el corazón –o como dicen los políticos, “por motivos personales”– me resulta complicado elegir el “torito chungo” o tema que debiéramos de lidiar con nuestra “pluma”, pues cualquiera de los que tenemos a la vista en “los corrales” de la semana que hoy termina, no tienen buena lámina ni presencia para lidiarlos con la sed de triunfo que exige este editorial.

Y es que el primero que se puede observar en “los corrales”, es un “torito” tosco de hechuras, necio y prieto de presencia, que fue elegido por “bravo” en el proceso de selección, pero resultó “probón, rajado, traicionero y bravucón” en su comportamiento, lo que ha provocado que su “bronco” nombre sea cambiado por el de “Chapulín Independiente”, pues será llevado, según dicen, a mostrar “su engañosa bravura” a un “coso” de mayor jerarquía.

El segundo torito que podríamos lidiar con nuestra pluma se llama “Terremoto”, pero ha sido tan incierto en su comportamiento, así como codicioso, artero y peligroso en su “derrote”, que ha dejado una grave estela de damnificados y destrucción, que contrario a lo que se pensaría por la desgracia provocada, ha caído como una santa bendición, pero para la clase política, que abiertamente en campaña ha aprovechado la coyuntura y se ha pegado unos auténticos “baños de pueblo” y de pureza, con sus respectivas selfies de por medio en las redes sociales y noticieros.

Y así pudiéramos intentar lidiar al resto de los toritos “chungos y corraleados” de esta semana de diversas pintas y procedencias, como lo son “Estafa Maestra”, “Mentiroso” o “Contaminante”, pero por sus nombres, su presencia, su lámina y catadura, dan muestras de que no saldríamos bien librados en su lidia.

Sin embargo, el celo profesional, la intención de hacer de nuestro México un mejor país para nuestros hijos, el deseo de crear conciencia en una sociedad que exige mejorar sus condiciones de vida y el compromiso que tengo con usted y con El Horizonte, me hacen reflexionar, analizar y prepararme más concienzudamente con la intención de “poderle” a los cada vez “más chungos” toritos que nos saldrán por “el toril” de la próxima semana.

Por lo pronto es todo, amable lector, medite lo que le platico, esperando que el de hoy le sea un domingo reparador donde pueda disfrutar de su familia a plenitud. Nos leemos el próximo viernes en “Por los Senderos Taurinos” y el próximo domingo aquí mismo, pero ahora sí, se lo prometo, bien inspirado.


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