Mensaje para su hijo cumpleañero


Ahora que cumples años, quisiera compartir contigo algunos consejos, ideas, reflexiones, que mucha gente ha destacado como importantes para tener una vida personal, familiar y profesional plena, y que a mí me han servido mucho en el devenir de mi vida.

No olvides que el fin no justifica los medios, que el vivir, trabajar y actuar dentro de un marco ético y de valores, no sólo le da congruencia a nuestra vida personal y profesional, sino que acaba por transformarnos en un buen mentor para los demás. Respétate y respeta tu trabajo y el puesto organizacional o comunitario que tengas. Aunque tu vida es tu vida, y el tiempo libre es tu tiempo libre, eso no te dará derecho a lastimar a los que quieres y a la empresa por la que trabajas. Un buen mentor es un buen paradigma dentro y fuera del trabajo.

Nadie en su lecho de muerte ha dicho: “caray, si hubiese pasado más tiempo en la oficina, hoy sería más feliz”. Nadie ha dicho eso; más bien han dicho: “si le hubiese dedicado más tiempo a mi pareja, a mis hijos, a mi comunidad, a mi formación personal y espiritual, a disfrutar los atardeceres y amaneceres de mis días en este mundo...”.

Aunque el trabajo será una parte importante de tu vida y de tu desarrollo profesional, no debe ser tu única meta ni razón de ser y de vivir. Deberás darte tiempo y darles tiempo a las cosas, actividades y personas que son importantes para ti. El tiempo pasado no regresa, jamás podrás regresar tu reloj biológico.

Nunca te olvides de que eres humano; de que las personas perfectas no existen; de que si bien buscar la perfección es una buena estrategia de trabajo, eso te puede conducir a crear y vivir en una cárcel virtual de la cual es muy difícil salir. Los perfeccionistas difícilmente disfrutan de su trabajo y de sus logros. Muchas veces el ser perfeccionista es una excelente manera de amargarse y de amargarles la vida a los demás.

La familia es esencial para tener una vida plena. Claro que casarse cambia la vida de las personas, pero los hijos les dan a los padres una excelente razón por qué vivir. Yo no cambiaría por nada los gratos momentos y también los ingratos que pasé contigo y tus hermanos. Sin duda, ustedes nos han dado una excelente razón para vivir.

El fortalecer y cuidar tu salud física, emocional y espiritual es esencial para tener la energía vital para enfrentar la vida, para trabajar, vivir, compartir y poder tener la oportunidad de dejar una huella importante.

Para terminar, dejo para tu meditación parte de un poema de Victor Hugo, el cual me atreví a parafrasear un poco para dedicártelo a ti: “Te deseo primero que tengas amigos, y que incluso malos e inconsecuentes, sean amigos valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. Te deseo también que ames, y que amando también seas amado, y que, de no ser así, seas breve en olvidar, y que después de olvidar no guardes rencores. Te deseo además que seas útil, más no insustituible, y que en los momentos malos, cuando no puedas más nada, el pensamiento de tu valía sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho, y que haciendo uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a los demás. Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo maduro no te dediques a desesperarte. Cada edad tiene su placer y su dolor.

Te deseo además que tengas dinero, porque es necesario ser práctico, y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: “esto es mío”, sólo para que quede claro quién es dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si se muere alguno, puedas llorar sin lamentarte, y sufrir sin sentirte culpable. Te deseo, por fin, que siendo hombre tengas una buena mujer; hoy, mañana y al día siguiente.


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