Mitos y tonterías sobre el nuevo billete de $500 y el futuro de $2,000


El Banco de México anunció la semana pasada el lanzamiento de una nueva familia de billetes, que inicia con el de $500 pesos, que ya está poniéndose en circulación. Don Benito Juárez es la efigie de esta nueva pieza, que al reverso llevará una imagen de ballenas, representativa de la Reserva de la Biósfera de El Vizcaíno, en Baja California Sur. 

Aunque en redes sociales se han expresado algunos temores por la posible confusión con el billete de $20 pesos –que seguirá circulando–, la realidad es que será muy fácil reconocerlos y diferenciarlos, incluso por personas con ceguera o debilidad visual, por su tamaño, textura y sus elementos de seguridad. 

Además, el de $20 pesos es más pequeño, de polímero y con una ‘‘ventana’’ transparente. El nuevo de 500 es más grande y de papel de algodón. 

Banxico decidió iniciar con el de $500 por ser el que más circula entre el público, y el que más se intenta falsificar. 

Poco a poco se irán actualizando todos los billetes que conocemos para ser más seguros, funcionales y durables. 

Durante el segundo semestre de los próximos cuatro años se irán renovando sucesivamente los de $200, $,1000, $100 y $50 pesos. Este último terminará siendo el de menor denominación. Los de $20 pesos actuales se irán sustituyendo por monedas. 

También ha llamado la atención la posibilidad de que se emita un billete de $2,000 pesos, que Banxico ha dicho que sólo producirá si se considera que es necesario, pero sólo es cuestión de tiempo para que así sea. Se lo aseguro.

Muchas personas en redes y diferentes medios, e incluso algunos ‘‘expertos’’ y periodistas, han comentado su preocupación debido a que, dicen, la aparición de billetes de más alta denominación, como el de $2,000 pesos, “creará inflación”.

También se dice sin fundamento alguno que esto es indicativo de que una nueva “devaluación” se aproxima. Totales absurdos.

Le explico: Que con el tiempo se vayan necesitando piezas de valores más altos, es consecuencia de la acumulación de inflaciones pasadas, NO causa de inflaciones futuras. 

Como nuestro dinero va perdiendo poder de compra año con año por el alza de precios, se vuelve necesario en algún momento que aparezcan denominaciones mayores. Esa misma pérdida de valor del dinero es la que provoca que salgan de la circulación monedas que ya no es viable producir, como las de ¢5, ¢10 y ¢20 centavos, que ya no se ven. 

Por idéntica causa las monedas de ¢50 centavos ya no son “amarillas” y grandes, sino pequeñas y de acero inoxidable. 

Puedo adelantarle sin el mínimo temor a equivocarme, que las monedas que después serán ‘‘encogidas’’ son las de $1 peso.

Debido a la inflación, todas nuestras monedas se van acercando a lo que se conoce como “punto de fusión”, después del cual la gente prefiere retirar la moneda del mercado y venderla como chatarra para obtener un beneficio económico. Vale más de esa manera, que por su valor nominal indicado en la cara de la moneda. Por eso Banxico sustituye esas piezas por unas más pequeñas y baratas.

¿No hay nada de qué preocuparse entonces? No decimos eso. Al contrario. Aquí hemos advertido que la tendencia de largo plazo del peso hacia la depreciación continuará, y es más probable que con AMLO como presidente eso empeore. Pero la manera de protegerse de la depreciación y el alza de precios, es aumentando los ingresos e invirtiendo en activos que preservan su valor y prometen dar ganancias. Para esa información le sugiero visitar mi portal GuillermoBarba.com.

Por lo que le toca, Banxico debe seguirse concentrando en combatir la inflación, pero con herramientas que no tienen nada que ver con la denominación de los billetes. 

En fin, bienvenidos los nuevos, que continúan una larga tradición mexicana en numismática y diseño, que es reconocida en todo el mundo.


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