Muñequita linda


Un fenómeno social que se ha hecho presente desde hace décadas es la familia formada por un padre y sus hijos, por múltiples razones no hay un cónyuge con quien compartir la crianza: divorcios, faltas de compromiso, e incluso la muerte puede llevar a esta condición.

Para nadie es desconocido esta fotografía de la madre luchona que saca adelante a sus hijos, sola. Con trabajos y desvelos logra ver los frutos de este esfuerzo. Pero ¿qué pasa cuando no es mamá, sino papá? ¿Los resultados cambian?

El día de hoy quiero abordar el tema, pero desde la perspectiva del padre (varón) y la crianza de hijas (chicas); estamos acostumbrados a verlo al revés, pero esta condición es también muy frecuente, y tiene todo tipos de retos. 

Probablemente ya que nuestra cultura nos marca que la mujer es la que cría, vemos esta situación como más vulnerable, pero todo lo contrario, nos enseña que para criar y educar el género no es absoluto, lo que se necesita es ser empáticos y estar más que dispuestos a reinventarse muchas veces. 

Lamentablemente con frecuencia vemos a la figura del padre como reemplazable, pero en este caso, no hay opción, el padre está totalmente inmerso en la situación, no hay forma de quedarse al margen, claro, contará con apoyo en ocasiones, pero las decisiones se vuelven suyas al 100 por ciento.

La figura masculina para la mujer, representará en palabras del Dr. Álvaro Sierra lo siguiente: “Para una mujer el padre es el hombre más importante de su vida, su primer amor, su primer representante del sexo opuesto. 

Está comprobado que ellas siempre buscan conocer la opinión de sus padre ante cualquier decisión que tomen, aunque no lo digan abiertamente y a veces lo nieguen. El padre ayuda a la construcción de la identidad de la mujer a la hora de validarse y de respetarse a sí misma”.

Estamos hablando de un padre que aparte de tener su rol de proveedor tendrá que adentrarse al mundo rosa de sus hijas, las niñas hablan un idioma diferente, tienen retos académicos y sociales a los que probablemente el varón nunca ha tenido que enfrentarse.

Les comparto los siguientes aciertos y errores:

Aciertos

Seguridad: es importante que tu hija sepa que estarás para ella, al no haber un contrapeso, la fantasía del abandono estará presente.

Protección: te volverás su superhéroe, por lo cual es importante que le expliques cuáles son tus súper poderes, pero también tus debilidades.

Charlas concretas: las chicas tienden mucho a enrollarse, por lo que el punto de vista masculino hará que vean las cosas de una manera concreta.

Organización: tu voz es la que dirige, la decisión es sólo tuya, por lo cual tendrás todos los aplausos, debido a ello es muy importante que planifiques.

Crecimiento: anticipa, tus hijas van a crecer y van a necesitar tus consejos; es importante que conozcas las etapas del desarrollo para que preveas lo que puede surgir.

Errores

No son pobrecitas: la falta de mamá es difícil, pero bien encaminada la relación con papá se puede compensar muchas carencias, no apoyes la formación de frustraciones futuras.

No son princesas: para ti pueden serlo, pero aterrízala en un mundo real, donde hay juicios, fracasos y errores.

También se equivocan: tu hija puede no ser tan dulce como crees, escucha atento y corrige si es necesario.

No podrás protegerlas de todo: en algún momento tendrá que enfrentarse sola a las consecuencias de sus acciones, prepárala.

Educar una hija o varias es un reto, más de una vez querrás aventar la toalla, pero piensa que por alguna razón te tocó este camino, toma aire y avanza. Y como comentario final, si no estás solo en la relación, aprovecha este artículo para volverte más presente en la vida de tus hijas.


lic.nora.zambrano@gmail.com



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