Nadie ataca mejor que Rayados


El Monterrey de los números lindos sigue cautivando la atención y ampliando su dominio. Sería injusto que la productiva campaña no le premiara con el liderato general a falta de algunas fechas.

Por otro lado, Rayados confirmó ante América que, resolver y administrar los partidos, no le resulta complejo si hace valer sus atributos y se ajusta a su receta. Si se aplica, no tiene rivales que resistan a su poder de fuego.

Venía de tres partidos flojos, y entendió que para mantenerse necesita conservar a flote el convencimiento. Mientras su fórmula siga intacta y en estado puro, es probable que le cueste mucho menos que a cualquier otro equipo llegar a destino.

Pero lo que Rayados aún debe demostrar es el manejo de la presión en instancias decisivas. El miércoles frente al Santos en Copa MX será otro juego clave para examinar su temple. Un aperitivo de lo que emocionalmente puede encontrarse en situaciones de Liguilla.

El Rayados de Mohamed, hasta ahora, ha sido muy bueno en fases ordinarias, en torneos regulares y por más que disfrute del momento, quizás lo que todavía le pese es superar sus propios traumas en etapas finales, donde suele amplificar el temor a las fallas y recortar su capacidad de mando en los partidos.

De todos modos, nadie le puede discutir hoy a este Monterrey la efectividad de su futbol. Es el único equipo que posee la virtud de mover a los aficionados de sus asientos en cada ataque que emergen como latigazos, y con la electricidad suficiente para quemar defensas.

Rayados, en campo abierto, es letal. Ha conseguido hacer del contragolpe un culto. Ningún otro competidor posee semejante ritmo en la transición defensa-ataque. Es demoledor e intratable. Trazos largos con precisión. Velocidad de conducción. Mucho poder de ejecución.

La diferencia respecto a cualquier adversario que comulgue este particular estilo, está en la aplicación del concepto trabajado por todo el equipo. No sólo involucra a sus delanteros.

Frente al América, ‘Nico’ Sánchez y Montes cerraron un ataque a pura aceleración. Dos centrales en condiciones de asumir el rol fundacional de la idea. Eso es lo inusual y valioso que distingue a este equipo.

Otra virtud está en su camaleónico ajuste táctico para acomodarse según las circunstancias. Mohamed diseñó una línea de cinco para contrarrestar el modelo madre de Herrera. Y le ganó en todo.

Control atrás, y tres volantes para tener superioridad numérica en el medio. Cardozo, en modo master, se ‘comió’ la cancha hasta que lo expulsaron. Hurtado y Pabón fueron apenas la punta del tsunami en cada avance.

Con 11 ó 10 jugadores, Mohamed no modificó el plan. Ya lo había asegurado de entrada con cinco atrás. Ante un rival sin ideas, no fue necesario moverle. Lo más importante era seguir atacando. Y nadie lo hace mejor que Rayados.


Volver arriba