Ni de aquí, ni de allá


Niños separados de sus padres por la "seguridad" de una frontera. Una ley debe ser firme, nunca cruel.  

El 6 de abril se anunció la política migratoria Cero Tolerancia para la frontera de México con Estados Unidos, desde entonces, más de 2,300 niños han sido separados de sus padres, quedando al cuidado del gobierno federal. Los niños quedan desprotegidos, y quizá desde su perspectiva, abandonados.

Pero las voces unidas se escuchan lejos. Y si las palabras del papa Francisco no tienen eco de misericordia, y si el desacuerdo de Theresa May o lo que Justin Trudeau califica de inaceptable no despierta compasión en Donald Trump, por lo menos tuvieron el efecto de presionarlo para respetar el acuerdo del derecho que tienen los hijos de estar con sus padres. Su política antimigratoria es un acto de lesa humanidad, reclama el mundo, un crimen que ofende nuestra dignidad como personas. Presionado, el presidente de Estados Unidos cedió, y desde el miércoles dejó de separarlas.  

Un centenar de trabajadores de Microsoft pidió a la compañía suspender sus servicios a la Patrulla Fronteriza, "se niegan a ser cómplices" y es que "cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer", enseñó Gandhi. Una ley como ésta arrastra a muchos a una maldad que no es resultado de locura o patología, sino la incapacidad de dar una respuesta propia ante una situación conflictiva, como lo hace Casa Padre, instalada en lo que fuera un Walmart en Brownsville, Texas. Se trata de un albergue que funciona como una pequeña ciudad para "refugiar" migrantes de entre 10 y 17 años que parece responder a una crisis humanitaria y, sin embargo, la fomenta porque crea la posibilidad de alojar a 1,500 muchachos y tal vez, beneficiarse del negocio.  

Las imágenes hablaron, niños cubriendo el frío con sábanas de aluminio, anestesiados con medicamentos para que los gritos pidiendo a sus mamás no enloquecieran a sus cuidadores, niños vomitando el miedo. Las voces del mundo lo hicieron también, muchas desde dentro de Estados Unidos. 

"No podemos quitar esta mancha de la historia de Estados Unidos. Pero tenemos voz, y hablaremos por los que no la tienen, con palabras y con acciones. No dejaremos ir esto sin respuesta, y haremos lo posible por que esto no se repita. Juntos podemos reafirmar nuestro compromiso con los valores fundamentales que han construido el Estado y esta Nación", la voz de Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York. 

Tolerancia Cero no es un buen inicio de conversación. Tolerancia Cero es declararse intolerante, la expresión bloquea la posibilidad de una solución pacífica. Y es que sólo las personas o los países que se trascienden a sí mismos pueden tomar una distancia de su propio mundo para ver el de otros pueblos. Pero para el que se encierra en sí mismo, para quien sólo escucha su propia narrativa, su tolerancia al otro es cero. 

El celo político, religioso o moral puede degenerar en políticas que tanto agreden a nuestra humanidad y manchan la historia de los pueblos. Porque no es la primera vez que los niños son maltratados o separados de sus padres: los esclavos afroamericanos lo vivieron, lo sufrieron también las familias de judíos en los campos de concentración, los chinos en los campos de reeducación. La historia se repite a sí misma, los niños en las minas, los niños soldados, los niños sicarios, los niños rehenes, los niños en la calle, pero en nuestros días los medios propagan las voces que protegen "el derecho a tener derechos". 

En 1951, Hannah Arendt ya daba voz a los migrantes en Orígenes del Totalitarismo: "Las migraciones forzadas de personas o pueblos enteros, por motivos económicos o políticos, han sido vistos como sucesos cotidianos. Sin embargo, lo que carece de precedentes no es la pérdida del hogar, sino la imposibilidad de encontrar uno nuevo." No ser de aquí, ni de allá. Su tragedia es perder la posibilidad de pertenecer a alguna comunidad, un poco como si perdieran su derecho a ser parte de la humanidad. 

Tolerancia cero al terrorismo emocional de niños, familias y personas migrantes. 

Lucy Garza de Llaguno

Sábado 23 de junio, 2018

Humanae

El Horizonte

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